Los diez agentes secretos que admitieron este jueves trabajar como informantes para Rusia fueron deportados de Estados Unidos, anunció en Nueva York un abogado y la televisora local NY1.

" Todos los que se declararon culpables serán transportados en ómnibus a un aeropuerto de Nueva York para ser trasladados a Moscú", había anunciado a la prensa poco antes del anuncio de NY1 el abogado de uno de los espías, Richard Baum.

Habrá canje

Los sospechosos acordaron ser deportados a Rusia. A cambio, Moscú acordó liberar a cuatro personas encarceladas en ese país por supuestos contactos con agencias de inteligencia occidentales, dijo el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

El canje ayudó a resolver un escándalo que amenazó con tensar las relaciones entre Washington y Moscú, al mismo tiempo que mostró detalles llamativos sobre 10 personas que vivían una doble vida como ciudadanos ordinarios mientras intentaban infiltrarse en círculos influyentes.

Eran denominados "ilegales", aquellos que trabajan encubiertos para infiltrarse en un país extranjero con la tarea de fijar una red de inteligencia.

En Nueva York, cada uno de los sospechosos fue sentenciado a una condena ya servida -apenas 10 días desde su arresto- y las acusaciones separadas de lavado de dinero fueron desestimadas.

El abogado estadounidense Preet Bharara dijo que la investigación no fue hecha para ganar un "moneda de cambio" con Rusia.

" Con los arrestos y las declaraciones de culpabilidad en este caso parecería que es poco probable que la Federación Rusa se comprometa con esta metodología en el futuro, y eso es algo bueno", dijo Bharara a periodistas.

"Estos arrestos y acusaciones envían un mensaje a otra agencia de inteligencia que si uno viene a Estados Unidos y espía a estadounidenses en Estados Unidos, será expuesto y arrestado", agregó.

Tanto el Kremlin como el Gobierno del presidente estadounidense, Barack Obama, han buscado evitar que los arrestos vuelvan a enfriar las relaciones entre los antiguos rivales de la Guerra Fría, que habían mejorado después de tensarse con la guerra de Rusia contra Georgia en el 2008.

Funcionarios rusos le prometieron a una de los sospechosos, Vicky Peláez, que una vez en Rusia podría viajar a cualquier país, por ejemplo su nativo Perú, con un estipendio mensual de 2.000 dólares vitalicios más visas para sus hijos, le dijo su abogado a la corte.

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