islamabad. EN DOS ocasiones en semanas recientes, Washington proporcionó a Pakistán las ubicaciones específicas de fábricas de bombas insurgentes, sólo para presenciar como los militantes se enteraron que habían sido descubiertos y abandonaron las instalaciones antes de que se pudiera coordinar acción militar, según funcionarios de EU y Pakistán.

La información, incluyendo videos de vigilancia aérea y satelital, se entregó a funcionarios paquistaníes a mediados de mayo, como parte de una estrategia de Washington de fortalecer lazos tras la muerte de Osama Bin Laden en mayo; sin embargo, cuando las fuerzas de Pakistán llegaron a los sitios en las áreas tribales del norte y sur de la provincia de Waziristán el 4 de junio, encontraron las fábricas abandonadas.

Funcionarios de EU afirman desconocer cómo fue que la operación quedó expuesta, pero temen que hubiera filtraciones dentro del gobierno o peor aún que los insurgentes fueron informados directamente por el Directorio de ISI, los servicios de inteligencia de Pakistán.

Un alto mando militar de Pakistán reconoció que EU también había compartido información sobre la ubicación de arsenales rebeldes, que igualmente se encontraron abandonados.

En el pasado, las autoridades han negado acusaciones de que sus servicios de inteligencia están coludidos con los insurgentes.

Se anticipa que los incidentes serán un tema primordial en las conversaciones que tendrán lugar en los próximos días entre el director de la CIA, Leon Panetta, y los altos mandos del Ejército paquistaní. La postura de Panetta, según un funcionario, será la siguiente: Estamos dispuestos a compartir, pero ustedes deben comprometerse a actuar de inmediato .

Panetta reiterará que Washington desea reconstruir una relación constructiva, basada en la confianza mutua.