Las agencias de Protección Ambiental (EPA) y de Seguridad Vial (NHTSA) suspendieron las normas ambientales obligatorias que había impuesto la administración de Barack Obama a la industria automotriz.

Ambos reguladores propusieron en su lugar nuevas reglas menos estrictas, que podrían incrementar el enfrentamiento entre el gobierno de Donald Trump y el estado de California respecto a los coches "verdes".

Las normas suspendidas preveían aumentos graduales de la autonomía de los vehículos hasta alcanzar un objetivo de 100 kilómetros por cada 4.32 litros de gasolina en 2025.

erp