Budapest. El secretario de Estado, Mike Pompeo, comenzó un viaje a Europa central, una región con la que el presidente Trump comparte mucho más simpatías que con la parte occidental (Francia y Alemania).

Ayer, Pompeo estuvo en Budapest, donde sostuvo una reunión con activistas civiles críticos al régimen del primer ministro populista de derecha, Viktor Orban, donde no desaprovechó la oportunidad de atacar a la administración de Obama.

Pompeo es el primer secretario de Estado estadounidense en visitar Hungría en más de siete años. El gobierno de Obama le dio la espalda a Hungría en respuesta a las inclinaciones autoritarias de Orban.

“Cuando Estados Unidos esté ausente, eso no será lo mejor para Estados Unidos”, dijo Pompeo en una conferencia de prensa con su homólogo húngaro, el ministro de Relaciones Exteriores Peter Szijjarto.

“Así que hemos tomado un enfoque muy diferente en la administración Trump. Ahora hemos realizado 14 visitas de alto nivel a Europa central sólo en los primeros dos años de esta administración. No te diré cuántos se realizaron en la administración anterior, pero comienza con una ‘z’”. En efecto, Pompeo quiso decir zero (cero).

Pompeo inició su estadía en Hungría , la primera parada en un viaje por cinco naciones europeas, visitando una estatua del presidente Ronald Reagan, erigida en el 2011. “Nos importa mucho esta parte del mundo y su libertad”, comentó al pie de la estatua.

Luego, Pompeo entró a la Embajada de Estados Unidos, donde fue fotografiado hablando con tres activistas de derechos civiles, en una clara muestra pública de apoyo.

El encuentro con los activistas beneficia a Orban en una clara campaña de mejoras en su imagen. A Hungría le conviene el acercamiento con Trump.

EU mueve ficha en Europa.