Washington. De acuerdo con un informe de la Oficina del Inspector General (OIG) del Departamento de Salud y Recursos Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) publicado la administración de Trump separó de sus padres a miles de niños migrantes, muchos más que las cifras oficiales publicadas el año pasado. Los esfuerzos por darle seguimiento a cada caso han sido mínimos.

El informe revela que nadie contó de manera sistemática el número de niños separados desde la primavera pasada, cuando dio inicio la política de “tolerancia cero” de la administración Trump. La medida consistió en procesar a los padres de los niños en el momento en que ingresaban a Estados Unidos sin papeles.

Luego de haber recibido demandas por parte la American Civil Liberties Union, el gobierno contabilizó a 2,700 niños desde junio.

El informe revela que la separación de niños de sus padres inició casi un año antes por lo que, la cifra de niños no localizados puede se de varios miles.

Un vocero del Departamento de Seguridad Nacional rechazó la solicitud que le hizo este diario para que corroborara la información.

Sin embargo, la vocera Katie Waldman se limitó a comentar que el informe “reivindica” la afirmación que el propio gobierno federal ha revelado sobre la separación de niños de padres con antecedentes penales.

“Trabajo hercúleo”

La vocera de HHS, Evelyn Stauffer, se refirió a que el informe ilustra “el trabajo hercúleo” realizado por el personal de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, que consistió en investigar cuál es el origen de los niños que están bajo su cuidado.

El estudio revela la mala información que ha existido entre agencias federales, situación que detonó una profunda preocupación entre funcionarios del HHS.

Al preguntar a Ann Maxwell, una inspectora general del HHS, si en la actualidad han mejorado el control de los niños, respondió a los periodistas: “El jurado aún está deliberando sobre eso”.

Los errores inician en los formatos de llenado en el momento en que se registran a los niños. La falta de comunicación entre agencias provoca que cada una de ellas presente formatos distintos, donde las variables que se capturan son diferentes lo cual hace prácticamente imposible llevar a cabo seguimientos sobre los niños.

El problema ha sido minimizado por la presidencia de Trump pero la realidad es algo más que dramática.