El gobierno del presidente Donald Trump anunció su decisión de retirar la invitación a China para participar en las maniobras militares internacionales en el Pacífico, debido a la creciente presencia militar del gigante asiático en el mar de China Meridional.

El teniente coronel Christopher Logan, vocero del Pentágono, dijo que el Departamento de Defensa había retirado la invitación al ejercicio naval bienal de junio próximo y que involucra a más de dos docenas de naciones, debido a que existen “sólidos indicios” de que China ha desplegado misiles y bloqueadores de frecuencia electrónicos cerca de las islas Spratly.

Esas islas, que China ha ocupado en los últimos años, también las reclaman varios países, incluidos Malasia, Vietnam y Filipinas.

“Creemos que este reciente despliegue y la constante militarización son una violación de la promesa que el presidente Xi (Jinping) le hizo a Estados Unidos”, dijo Logan en un comunicado.

El Pentágono dijo que China también ha aterrizado aviones bombarderos, que aparentemente incluyen el avanzado H-6K con capacidad nuclear, en la isla Woody, otra área disputada al norte, reclamada por China y Vietnam.

A pesar de que China ha asegurado que su presencia se debe a su intención de “garantizar la seguridad” en el mar de China Meridional, facilitando las labores de asistencia y protegiendo a los pesqueros que navegan por sus aguas, el portavoz estadounidense aseguró que sus acciones “sólo” tienen objetivos militares.

La medida se produce en un momento delicado para la estrategia de EU en Asia, sólo unas semanas antes de una cumbre planificada entre el presidente Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un sobre el programa nuclear de ese país.

Estados Unidos necesita a Pekín, el principal respaldo económico de Corea del Norte, para mantener la presión sobre Pyongyang.

“Se trata de un despliegue normal y no tiene nada que ver con una militarización (en la región)”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi.

“Ha sido un movimiento muy poco constructivo”, sostuvo Wang durante una rueda de prensa conjunta con el secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, celebrada en Washington.

Pompeo, por su parte, evitó avivar la polémica y al ser cuestionado por la prensa rechazó referirse a la decisión alegando que se trata de una decisión del Departamento de Defensa.