Antes de lanzar al mar los restos de Osama Bin Laden, personal militar de Estados Unidos lavó y envolvió el cuerpo en sábanas blancas y le dedicó ritos religiosos. Pero aun cuando el gobierno de Obama se esforzó por evitar ofender las sensibilidades musulmanas en las exequias de Bin Laden, no consideró pertinente -al menos por ahora-ofrecer pruebas de que el líder terrorista está muerto.

John Brennan, principal asesor del presidente Obama en asuntos de contraterrorismo, aseveró que el gobierno no ha decidido si hará públicas las fotos de Bin Laden tomadas inmediatamente después de su muerte en su complejo de Pakistán. Sugirió que se está evaluando si las imágenes resultarían inflamatorias de la opinión pública en todo el mundo, o si es indispensable divulgarlas para borrar dudas de que realmente está muerto.

En Washington, diversos funcionarios destacaron de nueva cuenta que la identidad de Bin Laden fue confirmada de múltiples formas, incluyendo fotografías, datos biométricos, la prueba de ADN (que resultó con una certeza de 99.99%), y el testimonio de una de las esposas de Bin Laden, quien aunque herida, sobrevivió la redada contra el complejo.

Varios legisladores coincidieron en que el cadáver de Bin Laden quedó muy desfigurado, lo que dificulta la decisión de dar a conocer las imágenes.

A menos que Al-Qaeda reconozca públicamente que Bin Laden ha muerto, tal vez sea necesario difundir las fotos, por más grotescas que resulten, pues fue balaceado en la cabeza para eliminar cualquier duda de que podría tratarse de un engaño , declaró el senador independiente de Connecticut, Joe Lieberman.

Algunos productores de cadenas de televisión admiten que las imágenes podrían ser demasiado gráficas.

Funcionarios de seguridad nacional declinaron aclarar si hubo autopsia. Dale Smith, profesor de Historia Médica de la Universidad de Ciencias de la Salud en Bethesda, Maryland, dijo que las pruebas también incluyeron radiografías dentales, así como muestras de sangre, saliva y tejidos bucales.