Ante el deterioro de sus relaciones con Pakistán, las Fuerzas Armadas estadounidenses aceleradamente expanden sus rutas de suministro a la guerra de Afganistán a través de la vía aérea y por Asia central, por temor a que Pakistán decida bloquear la llegada de combustible, alimentos y equipos a fuerzas de EU y la OTAN por las vías tradicionales.

Aunque Pakistán no ha amenazado explícitamente con cortar las líneas de abastecimiento, funcionarios del Pentágono dijeron temer que las rutas podrían estar amenazadas por el deterioro de las relaciones con Pakistán, ocasionado en parte por la redada que mató al líder de Al-Qaeda, Osama Bin Laden.

Está fresco en la memoria el antecedente del cierre temporal de un punto fronterizo clave que aplicó Pakistán en septiembre pasado, cuando quedaron atorados cientos de vehículos con provisiones y pipas de combustible, que fueron destruidos por los insurgentes.

Aunque reducir los envíos a través de Pakistán solucionaría una debilidad estratégica, que EU considera su tendón de Aquiles, el modificar las rutas aumentaría sustancialmente el costo de la guerra, y elevaría la dependencia de EU de países autoritarios de Asia central.

Las alternativas son limitadas, pues Afganistán no tiene puertos e Irán bloquea cualquier acceso por la parte occidental. Los mandos militares quieren seguir usando la ruta de Pakistán, pero el Pentágono está decidido a utilizar rutas alternas en caso de ser necesario.

Según expertos, el plan de emergencia parece ser enviar suministros por la vía aérea, pero no es un plan sustentable, ya que cuesta 10 veces más que enviar los suministros por la vía terrestre.