Estados Unidos lanzó un salvavidas financiero a los rebeldes que controlan el este de Libia, mientras que las fuerzas leales a Muammar Gaddafi asediaban los bastiones insurgentes en el oeste y el sureste del país.

Tropas del Gobierno mantuvieron durante la noche su ataque a la asediada localidad rebelde de Misrata, donde unos barcos de ayuda han tratado de llevar suministros de urgencia y evacuar a los heridos.

Un médico local dijo por teléfono que siete insurgentes habían fallecido durante la noche en un puesto de control que fue bombardeado con cohetes y artillería pesada.

El canal de televisión árabe Al Jazeera dijo que las fuerzas de Gaddafi, que ha gobernado el país productor de petróleo durante cuatro décadas, se habían enfrentado con rebeldes en el distrito sudoriental de Kufra, cerca de la frontera con Egipto. El medio no aportó más detalles.

La ciudad occidental de Zintan, en poder rebelde, fue atacada por fuerzas del Gobierno con lanzamisiles múltiples.

"Las fuerzas de Gaddafi llevan usando misiles Grad para bombardear la ciudad, incluyendo zonas habitadas. Sólo hoy (jueves), 80 misiles alcanzaron la ciudad", dijo un portavoz rebelde en Zintan identificado como Abdulrahman.

"Afortunadamente la mayoría de los residentes de Zintan ya han abandonado sus casas y huido hacia la frontera tunecina o a zonas seguras dentro de Zintan, o en sus alrededores", agregó a Reuters.

Tras semanas de avances y retiradas rápidas por parte de los rebeldes y fuerzas pro-Gaddafi a lo largo de la costa mediterránea, los combates parecen haberse asentado en un patrón de enfrentamientos y escaramuzas desde las montañas del oeste al desierto del sureste.

Los ataques aéreos de la OTAN, liderados por franceses y británicos, han aliviado las dificultades de los rebeldes, mal entrenados y con pocas armas, pero no han logrado hacer caer el Gobierno de Gaddafi, como esperaban lo que luchan por sacarlo del poder.

La prolongada batalla ha sembrado divisiones entre los países occidentales sobre cómo aumentar la presión sobre Gaddafi y darle tiempo para sumar el apoyo de tribus y aliados políticos desde su base de poder en Trípoli.

Mientras que en otras naciones del mundo aliadas a Gaddafi, como los latinoamericanos Cuba y Venezuela, líderes políticos siguen levantado su voz en apoyo al gobernante libio y condenando la campaña de la OTAN que ha acabado con la vida de civiles.

"Se puede estar o no de acuerdo con las ideas políticas de Gaddafi, pero la existencia de Libia como Estado independiente y miembro de las Naciones Unidas nadie tiene derecho a cuestionarlo", escribió el ex presidente cubano Fidel Castro en el periódico Granma, del gobernante Partido Comunista.

"Ahora esa belicosa organización depende de Gaddafi. Si resiste y no acata sus exigencias, pasará a la historia como uno de los grandes personajes de los países árabes", agregó. "!La OTAN atiza un fuego que puede quemar a todos!", sentenció.

DOCH