El Pentágono enviará a cientos de espías adicionales al extranjero como parte de un ambicioso plan para montar una red de espionaje que rivalizará con la CIA en tamaño, expusieron funcionarios estadounidenses.

El proyecto tiene como objetivo la transformación de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA por su sigla en inglés) que ha sido dominada durante la última década, por las exigencias de las dos guerras, en un servicio de espionaje centrado en las amenazas emergentes y más cercano a la CIA y a las unidades militares de comando de élite.

Cuando la expansión se haya completado, se espera que la DIA tenga un máximo de 1,600 recolectores alrededor del mundo, un total sin precedentes para un organismo cuya presencia en el extranjero apenas rondaba los tres dígitos en los últimos años.

El total incluye a los agregados militares y a otras personas que no trabajan encubiertas; sin embargo, funcionarios estadounidenses indicaron que el crecimiento será impulsado durante un periodo de cinco años con el despliegue de una nueva generación de agentes clandestinos. Ellos serán entrenados por la CIA y con frecuencia trabajarán con el Comando Conjunto de Operaciones Especiales de EU, pero recibirán sus tareas de espionaje directamente del Departamento de Defensa.

Entre las prioridades más importantes para la inteligencia del Pentágono -expusieron las autoridades- se encuentran los grupos militantes islámicos en África, las transferencias de armas entre Corea del Norte e Irán y la modernización militar de China en curso.

Esto no es un ajuste marginal para la DIA , comentó el director de la agencia, el teniente general, Michael Flynn, en una reciente conferencia, durante la cual describió llanamente los cambios. Éste se trata de un gran ajuste para la seguridad nacional .

El fuerte aumento de los operativos encubiertos de la DIA es parte de una tendencia de largo alcance: la convergencia de las agencias militares y de inteligencia que ha empañado sus otrora muy distintas misiones, capacidades e incluso sus rangos de liderazgo.

A través de su programa de aviones no tripulados, actualmente, la CIA es responsable de la mayoría de las operaciones letales de EU fuera de la zona de guerra afgana. Al mismo tiempo, el plan del Pentágono para crear lo que llama el Servicio de Defensa de Clandestino refleja la incursión más reciente y más grande de los militares en las labores de inteligencia secreta.

La revisión de la DIA -combinada con el crecimiento de la CIA a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001- creará una red de espionaje de un tamaño sin precedentes. El plan refleja la afinidad de la administración de Obama con el espionaje y las operaciones encubiertas por encima del convencional uso de la fuerza. También encaja en los esfuerzos del gobierno para codificar sus políticas de lucha en contra del terrorismo y ensambla las piezas necesarias en el extranjero para llevarlo a cabo.