El 23 de enero del 2010, tres vehículos de la Policía Federal hicieron detenerse a un tren de carga en el que viajaban más de un centenar de migrantes irregulares. El tren hacía el recorrido desde Arriaga, estado de Chiapas, hasta Ciudad Ixtepec, Oaxaca. Según varios migrantes, policías uniformados y armados obligaron a los migrantes a bajar del tren y a tumbarse boca abajo y luego les robaron sus pertenencias. Tras registrar las posesiones de los migrantes, los agentes los dejaron ir, y les dijeron que si no continuaban su viaje a pie a lo largo de las vías del tren serían asesinados.

Esa noche, cuando los migrantes caminaban por las vías, varios grupos de ellos fueron atacados por bandas delictivas que mataron al menos a uno y violaron a una de las mujeres.

Verónica y su tío Ricardo (nombres ficticios) caminaban con un grupo de migrantes, cuando dos hombres que portaban pistolas y machetes los abordaron. Obligaron al grupo a arrojarse al suelo, hiriendo a varios migrantes con los machetes, les robaron todo el dinero que llevaban y los obligaron a quitarse casi toda la ropa. Uno de los hombres agarró a Verónica y le arrancó toda la ropa. Le dijo que no se resistiera o que la mataba. La violó junto a la vía del tren delante del grupo de migrantes. Cuando terminó, el otro hombre armado la violó; después amenazaron con matar a los migrantes si los denunciaban.

Éstas son historias de todos los días en las rutas de migrantes centro y sudamericanos que cruzan nuestro país con la esperanza de alcanzar el sueño americano. Historias que relatan quienes las vivieron, que cuentan los que las atestiguan y las cuales Amnistía Internacional ha recopilado en el informe Víctimas Invisibles, Migrantes en Movimiento en México , y que denuncia, son historias que la autoridad no ve ni escucha.

Ante esto, el organismo exige que se detengan los abusos contra los inmigrantes indocumentados y que se cumpla la ley ya que, indica el documento presentado ayer, se ha revelado sistemáticamente la gran crisis humana la que se enfrentan miles de migrantes, que viven en las sombras .

En el 2009, los secuestros de inmigrantes alcanzaron cifras récord; seis de cada 10 mujeres y niñas indocumentadas han sido víctimas de abusos sexuales.