Washington. Listo para su gran momento, Donald Trump llegó a Washington en un avión militar para iniciar tres días de festividades por su investidura como presidente, comprometiéndose a unificar una nación dividida que clama por un cambio.

Washington se preparaba para recibir una oleada de multitudes y manifestantes, con todo el alboroto que los acompañan.

Es un movimiento como nunca hemos visto en ninguna parte del mundo , declaró Trump en un concierto de celebración en el Monumento a Lincoln la víspera de su investidura. A sus partidarios que se mantuvieron firmes y fieles a él desde el principio les prometió: Ya no están olvidados .

Trump comenzó a adoptar más de los gestos que acompañan a un mandatario. Con la mano sobre la frente ofreció un saludo militar al oficial de la Fuerza Aérea que le dio la bienvenida luego de que bajó del avión con su esposa Melania en la Base Andrews, justo a las afueras de Washington. Posteriormente colocó una corona de flores en el Cementerio Nacional de Arlington.

En un almuerzo realizado en un salón de baile de su propio hotel, se dirigió a los líderes republicanos en el Congreso. Sólo quiero que el mundo sepa que congeniamos muy bien , declaró.

Trump dijo que el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, finalmente tendrá a alguien que promulgará las iniciativas de ley que le manden. Luego el presidente electo se introdujo a territorio desconocido, al alardear que los funcionarios que eligió para formar su gobierno tienen por mucho el coeficiente intelectual más elevado de cualquier gabinete de la historia .