Entrevista a Juan Carlos Abreu, investigador.

Este año se cumple el 75° aniversario del inicio de los juicios de Núremberg, celebrados entre el 20 de noviembre de 1945 y  el 1° de octubre de 1946,  en los que líderes nazis fueron juzgados por crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial.

Para el investigador en el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE), Juan Carlos Abreu y Abreu, los juicios de Núremberg se deben de recordar, porque al hacerlo, ayuda a generar una justicia de transición para conocer la verdad y evitar que se repita lo que provoca daños.

—¿Por qué siguen siendo importantes los juicios de Núremberg y qué elementos aportan?

Fueron el punto de partida no sólo en la construcción del derecho internacional sino del derecho penal internacional porque se empezaron a incluir reglas, adicionalmente,  en el discurso del derecho internacional se incorporó el tema de los derechos humanos. Fundamentalmente los juicios de Núremberg aportan una posibilidad de abordar temas que no han sido retomados en la historia. Creo que investigar lo  acontecido en los juicios de Núremberg te aporta argumentos para encontrar soluciones (a los problemas que existen) hoy en día. El riesgo (de no recordar los juicios de Núremberg) es no favorecer una cultura de la paz, algo que se debe construir. Hacer memoria implica no repetir lo que ya no se quiere y exigir la verdad.

—¿Cuál sería la diferencia entre revisión y revisionismo? Algunos nacionalistas tienen la pulsión por modificar la historia a su conveniencia.

Revisionismo implicaría algo que uno hace de manera repetitiva. Más bien yo podría poner un énfasis en la idea de una necesaria revisión. Si tenemos fuentes nuevas podemos nosotros trabajar otras historias. No se pueden negar las atrocidades que se cometieron en contra del pueblo judío, pero esas atrocidades se cometieron contra todos los pueblos europeos en ese momento. Además, la Guerra Fría estuvo llena de prejuicios.

—Usted ha mencionado en algunos de sus ensayos que la Guerra Fría ha reducido la importancia de conocer lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial ¿Qué ejemplos podría citar?

La Guerra Fría tuvo como un factor muy importante no sólo neutralizar la información de los dos polos (sobre lo ocurrido en la Segunda Guerra Mundial), en los que estaba configurada la humanidad, sino que provocó la invisibilidad de fuentes. Se trastocó la posibilidad de tener transparencia a una información que diera la verdad sobre los acontecimientos. Por ejemplo, se opacó la posibilidad de saber los argumentos que dio el pueblo soviético sobre lo ocurrido.

—¿En qué sentido?

Los números de víctimas. La cifra de muertos superó los 100 millones de personas dentro de los cuales una tercera parte fueron personas del estado soviético: rusos, georgianos, azerbaiyanos, etc. Este es uno de los datos que había que recuperar. Tampoco se habla del abogado soviético Román Rudenko, pieza importante en las acusaciones que se hicieron dentro de los juicios.

—Algunos estados conmemoran a “héroes”  nazis, ¿qué tipo de riesgos representan este tipo de actos y cómo se pueden evitar?

Los grupos neonazis tienen un discurso que debería ser considerado terrorista por lo que sí representan un riesgo. Por eso es necesario conocer la verdad y hacer memoria da la posibilidad de construir la paz. La gente sigue invocando líderes genocidas, ese es un gran problema, te habla de que la humanidad a veces es incapaz de tener experiencia histórica.

—¿Cómo traer los juicios de Núremberg  a la actualidad?

Si podemos hablar de un hilo conductor entre lo que aconteció en Núremberg y lo que necesitamos hoy es una justicia de transición, pasar de la represión a la democracia. Conocer la verdad y que no se repitan los mismos errores.

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