El ministro de Exteriores iraní, Mohamad Javad Zarif, empieza este sábado una gira que le llevará a China, Rusia y Bruselas con el objetivo de preservar los intereses económicos de su país y salvar el histórico acuerdo nuclear tras la retirada estadounidense.

Zarif saldrá el sábado por la noche de Teherán rumbo a Pekín, antes de viajar a Moscú y luego a Bruselas, donde se reunirá con sus homólogos francés, alemán y británico, así como con Federica Mogherini, la representante europea de Exteriores.

El viernes, el gobierno iraní condenó en un comunicado la "administración extremista" del presidente estadounidense Donald Trump por abandonar "un acuerdo reconocido como una victoria diplomática por la comunidad internacional".

También reafirmó que Irán quiere retomar "el enriquecimiento industrial" de uranio "sin ninguna restricción", a menos que Europa dé garantías de que mantendrá sus relaciones comerciales con Irán a pesar de las nuevas sanciones estadounidenses.

En el acuerdo de 2015, Irán se comprometía a abandonar sus actividades nucleares a cambio del levantamiento de parte de las sanciones internacionales contra su economía.

La delicada misión diplomática de Zarif se ha complicado con la ofensiva de Israel el jueves en Siria contra lo que presentó como objetivos iraníes en el país.

Según la oenegé Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), que tiene una amplia red de fuentes en el país, al menos 11 iraníes figuran entre los 27 fallecidos por esos ataques.

Irán parece decidido a no dejarse arrastrar a un conflicto abierto con Israel, que complicaría además sus negociaciones para mantener el acuerdo nuclear.

Israel y sus aliados acusan a los Guardianes de la Revolución, el ejército de élite de Irán, de lanzar cohetes contra la parte de los Altos del Golán ocupada por Israel.

La Casa Blanca apoya la versión de Israel y acusó a Irán de "acciones irresponsables".

"Crisis depresiva"

En Teherán, los diplomáticos europeos lamentan la salida de Estados Unidos del pacto nuclear que se logró tras años de negociaciones.

"Desde la firma del JCPOA [el acuerdo nuclear], hemos pasado de una atmósfera de fiebre del oro a una crisis depresiva", dijo un diplomático occidental que no quiso identificarse.

"Ahora esperamos la reacción de los dirigentes de la Unión Europea y si la UE quiere acomodarse con Estados Unidos, todos los avances que hicimos desde 2015 [cuando se cerró el acuerdo] se habrán perdido", añadió.

Los ultraconservadores iraníes ya se están movilizando contra los esfuerzos del gobierno para salvar el acuerdo nuclear.

"Los responsables no deberían confiar en Francia ni en Gran Bretaña, no abandonarán a Estados Unidos por nosotros", dijo Poormoslem, una mujer que el viernes participó en una manifestación contra Estados Unidos.

Los analistas apuntan a que Irán intentará mejorar su imagen internacional en las próximas semanas.

"Por primera vez Irán tiene la oportunidad de demostrar al mundo que no es el estado paria que quieren hacer creer, que negocia de buena fe y respeta sus compromisos", dijo Karim Emile Bitar, del instituto Iris de París.

Pero en el plano interior el gobierno se enfrenta a desafíos políticos importantes, con una economía que ya tenía un alta tasa de desempleo y una inflación importante antes de la decisión de Trump. Dentro de Irán muchos creen además que las sanciones sirven al gobierno como chivo expiatorio de sus propios errores.