El fiscal general del estado de Nueva York, Eric Schneiderman, quien había defendido el movimiento #MeToo, dimitió el lunes, horas después de ser señalado en la prensa de violencia contra cuatro mujeres.

Lo ocurrido representa un cambio sorpresivo en la trayectoria de este demócrata, gran opositor del presidente Donald Trump, y defensor en el ámbito judicial del movimiento #MeToo contra el acoso sexual en el ámbito profesional, nacido tras el escándalo del caso Weinstein.

"En las últimas horas, se han hecho denuncias serias contra mí, a las que he contestado con firmeza", aseguró Schneiderman el lunes por la noche, tras negar los señalamientos.

Sin embargo estimó que aunque esas acusaciones "no están relacionadas" con su conducta profesional, le impiden "dirigir la oficina (del fiscal) en este periodo crítico", por lo que anunció su dimisión, que será efectiva el martes de noche.

Una de las consejeras de Trump, Kellyanne Conway, retuiteó un mensaje del fiscal escrito en la red social en octubre de 2017 en el que decía: "Nadie está por encima de la ley, y se lo recordaré cada día al presidente Trump y su administración".

Conway acompañó el retuit con un mensaje en inglés coloquial: "Gotcha", que se podría traducir como "Te atraparon". Trump no ha comentado nada sobre la dimisión.

"Esclava marrón"

En un artículo publicado el lunes en el sitio web del semanario The New Yorker, dos mujeres expusieron abiertamente sus casos, mientras otras dos lo hicieron desde el anonimato.

Michelle Mannig Barish, una de las presuntas víctimas, aseguró haber mantenido una relación con el fiscal entre mediados de 2013 y finales de 2015, mientras que la otra mujer identificada en el artículo como Tanya Selvaratnam explicó que también la tuvo entre mediados de 2016 y el fines de 2017.

Ambas dijeron que el fiscal, exsenador demócrata en el estado de Nueva York, les golpeó con fuerza en varias ocasiones, muchas cuando estaba bajo los efectos del alcohol, e incluso trató de estrangularlas, manifestación de lo que las denunciantes consideran un deseo de dominación física y psicológica.

Selvaratnam, nacida en Sri Lanka, aseguró a la revista que Schneiderman la llamó "su esclava marrón ", la escupió y la estranguló. "Me cortó la respiración", dijo.

"Rara vez podíamos tener sexo sin que me golpeara", relató la presunta víctima.

Schneiderman, según las denunciantes, las llegó a amenazar de muerte si dejaban la relación.

"No he agredido a nadie"

"En la intimidad de relaciones privadas, participé en juegos y otras actividades sexuales consentidas", se limitó a decir el exfiscal en un comunicado enviado por un portavoz a la AFP poco antes de que anunciara su renuncia.

"No he agredido a nadie", añadió. "Jamás he mantenido relaciones sexuales no consentidas".

Las mujeres aseguraron que en ningún momento ellas le habían consentido o pedido a Schneiderman ese trato hacia ellas.

El gobernador demócrata de Nueva York, Andrew Cuomo, había llamado al fiscal a renunciar. "Nadie está por encima de la ley (...) Mi opinión personal es que vistos los hechos que se mencionan en el artículo, no es posible que Eric Schneiderman siga sirviendo como fiscal", dijo.

La oficina del fiscal del distrito de Manhattan informó el martes que, tal y como ordenó Cuomo de madrugada, abrió una investigación sobre las denuncias contra Schneiderman.

Un portavoz del departamento de policía de Nueva York, informó que no habían recibido ninguna denuncia contra el fiscal.

Fiscal desde 2010, Schneiderman se convirtió en uno de los oponentes más activos contra Trump dentro de la judicatura. Llevó a cabo numerosas acciones legales contra medidas de la administración en materia de clima, inmigración o neutralidad en la red.

En febrero pasado, el fiscal presentó además una demanda judicial contra el exproductor de Hollywood Harvey Weinstein y su empresa por fracasar a la hora de proteger a sus empleados de acoso y agresiones sexuales.

Weinstein ha sido acusado de acoso y agresión sexual por más de un centenar de mujeres y tras su caída en desgracia, le han seguido una serie de hombres del mundo de la farándula y la política también señalados de violencia contra mujeres.

Uno de los dos autores del artículo publicado el lunes es el periodista y escritor Ronan Farrow, hijo de Mia Farrow y Woody Allen, y reciente ganador del premio Pulitzer por su reporte en el mismo medio sobre Weinstein.