Desde Alaska hasta Florida, estudiantes de todo el país salieron de sus aulas a las 10 de la mañana de cada zona horaria y se quedaron afuera de clase por 17 minutos, un minuto por cada vida perdida en el tiroteo de la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, de Parkland, Florida.

Las huelgas organizadas a nivel nacional, que se celebraron 10 días antes de la gran marcha organizada en Washington DC, en la que se espera que participen al menos medio millón de personas, no tiene precedentes en la historia estadounidense reciente. Se estima que alrededor de 3,000 planteles se inscribieron para participar, según la Marcha de Mujeres, que está ayudando a los estudiantes a coordinarse.

Muchos de los participantes dijeron que las medidas que exigen —revisiones de antecedentes más estrictas para la compra de armas y una prohibición a los fusiles de asalto— no expresan una preferencia partidaria. Lo que exigían tanto a republicanos como a demócratas es la acción sobre un tema que, a su juicio, ha sido ignorado por los legisladores durante mucho tiempo. En un año de elecciones, con cada miembro de la Cámara y un tercio del Senado a renovarse, los estudiantes están decididos a tener un impacto.

“Queremos que nuestro Congreso sepa que algunos de nosotros tendremos edad suficiente para votar en las próximas elecciones y el resto podremos votar en el 2020 y van a perder su trabajo si no hacen algo para mantenernos a salvo”, dijo Fatima Younis, organizadora estudiantil de Women’s March Youth Empower.

En Washington, los políticos y los funcionarios de la administración escucharon el mensaje de cerca. Centenares de estudiantes se concentraron frente a la Casa Blanca y al Capitolio con puños en alto y carteles en los que se leía “Basta es basta” y “¿Cuántos más?”.

Los estudiantes recibieron amplio apoyo por parte de algunos políticos, incluyendo líderes demócratas como Nancy Pelosi, la líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Chuck Schumer, líder de la minoría en el Senado, junto con otros congresistas demócratas, quienes salieron de sus oficinas en Washington para marchar con algunos estudiantes.

Mientras las manifestaciones se llevaban a cabo, la Asociación Nacional del Rifle respondió publicando una fotografía en su cuenta de Twitter que mostraba un fusil color negro con una bandera estadounidense estampada. La asociación acompañó la imagen con la frase: “Yo controlaré mis propias armas, gracias”.