Colombia definirá a su próximo presidente en un balotaje en junio, después de que el candidato derechista Iván Duque y el izquierdista Gustavo Petro no lograron el domingo los votos suficientes para consagrarse en una primera vuelta.

Con casi el total de las mesas escrutadas, Duque obtenía un 39.12% de los sufragios mientras Petro lograba un 25.09%, según los cómputos de la Registraduría Nacional.

Como ninguno obtuvo más del 50% de los votos, ahora tendrán que definir la presidencia en una segunda vuelta el 17 de junio.

La campaña y la elección presidencial en Colombia para la primera vuelta estuvieron enmarcadas entre el temor de que la derecha destruya el acuerdo de paz con la exguerrilla de las FARC o que un cambio de modelo auspiciado por la izquierda provoque una crisis económica y social.

Los dos aspirantes tienen profundas diferencias sobre el acuerdo de paz firmado por el saliente presidente Juan Manuel Santos con la exguerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), así como por el modelo económico para reducir la pobreza y la desigualdad en el país de 50 millones de habitantes.

Duque, un abogado y economista de 41 años del Partido Centro Democrático que dirige el expresidente Álvaro Uribe, promete recuperar la autoridad, modificar el acuerdo de paz y es aceptado por los inversores y los mercados con su propuesta de reducir los impuestos para impulsar el desarrollo económico.

El político de derecha, quien acusa al exalcalde de Bogotá de querer implementar un modelo socialista como el de Venezuela, promete en su eventual gobierno modificar el acuerdo de paz para impedir que los desmovilizados jefes de las FARC ocupen curules en el Congreso, antes de confesar sus crímenes y responder ante la justicia.

Alianzas serán decisivas

En la otra orilla, Petro, candidato de la coalición Colombia Humana, se compromete a dar continuidad al acuerdo de paz, pero sus iniciativas de acabar con las industrias extractivas de petróleo y minería, de subir los impuestos a las tierras improductivas para comprarlas y entregarlas a los pobres provocan temor entre los empresarios y en los mercados.

Petro, exalcalde de Bogotá que militó en la desmovilizada guerrilla del M-19, niega que quiera convertir a Colombia en una Venezuela, como lo dicen sus detractores, con sus iniciativas sociales para reducir la pobreza y la desigualdad que implican cambios al sistema de salud y de educación.

Los críticos del político de derecha sostienen que su eventual llegada a la presidencia, además de poner en riesgo el acuerdo que se firmó con las FARC para acabar un conflicto de más de medio siglo que ha dejado 220,000 muertos y millones de desplazados, dificultará cualquier posibilidad de alcanzar la paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Duque exige la concentración en una zona geográfica de todos los combatiente del ELN con supervisión internacional y un cese al fuego unilateral, demandas a las que se han negado los líderes del grupo rebelde en el pasado.

Las alianzas serán decisivas para asegurar el triunfo en una segunda vuelta y los dos candidatos tendrán que empezar a sumar a sus filas electores de los aspirantes derrotados en la primera vuelta, para lograr la presidencia el 17 de junio.

En el tercer lugar de la votación se ubicó el matemático independiente Sergio Fajardo, con el 23.8% de los votos, seguido por el exvicepresidente de centroderecha Germán Vargas Lleras con 7.22 y el aspirante del Partido Liberal, Humberto De La Calle con un 2,06 por ciento.

Aunque los comicios transcurrieron en calma, fue notoria la abstención de un 50 por ciento. Como el voto no es obligatorio, históricamente sólo la mitad de los electores habilitados acuden a las urnas.

Unos 155,000 efectivos de las Fuerzas Armadas vigilaron el proceso electoral que transcurrió en paz y sin ataques por la desaparición en el conflicto de las FARC y la tregua unilateral que declaró el Ejército de Liberación Nacional (ELN) para facilitar los comicios.