Lisboa. La detención del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva afectaría a la imagen de Brasil, considera el ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Gilmar Mendes, quien se encuentra de visita en Lisboa para participar en un foro. “Es claro que tener un expresidente de la República condenado genera muy mala imagen para el país; sin embargo, a largo plazo, me parece que fortalecería el modelo institucional del país”, señaló.

El futuro de Lula se decidirá hoy cuando la Corte Suprema decida si le concede o no el hábeas corpus.

En caso de que no se lo conceda, Lula ingresará de manera inmediata a prisión; caso contrario, podría participar, incluso, en la contienda electoral que definirá al nuevo presidente de Brasil en comicios a celebrar en octubre.

Para el ministro Mendes, la decisión de la Corte, cualquiera que sea el resultado, “será extremadamente vital” para pacificar el país.

El ministro admite que la decisión ocurre en un entorno complejo donde la sociedad está dividida y polarizada.

“Es un entorno muy grave lo que contribuye a esta división: un candidato a presidente, condenado en segundo grado, lidera las encuestas presidenciales”.

De acuerdo con el ministro del Supremo, la Corte tiene que evitar que ocurran “abusos de poder”.

Movilizaciones

Partidarios y adversarios de Lula se movilizaron desde en espera del veredicto.

“Vamos a presionar al Tribunal Supremo”, pidió a sus seguidores el movimiento Vem Pra Rua (Sal a la calle), una organización muy activa durante el impeachment del 2016 que sacó del poder a la presidenta de izquierda Dilma Rousseff.

Ese grupo convocó a manifestaciones en 117 ciudades para pedir que se mantenga la jurisprudencia que permite encarcelar a un condenado en segunda instancia, como Lula. El derechista Movimento Brasil Livre anunció actos en todos los estados del país, con el lema “O vas, o (Lula) vuelve”, exigiendo “la prisión del mayor bandido del país”.

Día clave para Brasil.