París.- Rezagado en los sondeos, la última esperanza para la reelección del presidente conservador de Francia, Nicolas Sarkozy, se le presentará en el único debate televisivo que habrá tras la primera vuelta o si alcanza una alianza de última hora con un popular centrista.

Ningún presidente en la historia de Francia ha remontado luego de ir tan detrás de su contrincante en los sondeos, y Sarkozy parece estar muy lejos del socialista François Hollande, dijo el analista político Dominique Reynie.

Pero los expertos veteranos no lo descartan aún en la contienda.

"Es difícil ver qué podría revertir la tendencia, pero hay algunos elementos", dijo Pascal Perrineau, director del Centro para el Estudio de la Vida Política Francesa (CEVIPOF) en la escuela de Ciencias Políticas de París, y mencionó las persistentes dudas entre los votantes sobre si Hollande tiene el perfil y las credenciales para ser presidente.

Los sondeos muestran que el jefe de Estado conservador sufre una profunda impopularidad por el desgaste de una crisis económica que afectó a los líderes de 14 de los 27 países de la Unión Europea en tres años.

"Esto es al menos tanto un referéndum sobre Nicolas Sarkozy como un voto de confianza en François Hollande", dijo Reynie, director de la Fundación para la Innovación Política.

Sarkozy es formidable en el debate y está convencido de que una vez que Hollande y él estén solos en el cuadrilátero podrá poner en evidencia la falta de experiencia gubernamental de su rival y de credibilidad fiscal en un enfrentamiento en directo unos días antes de la segunda vuelta del 6 de mayo.

"Estoy tan fascinado con la sorpresa que se van a llevar. No se lo pueden ni imaginar", dijo Sarkozy a los periodistas en una visita a Gran Bretaña el martes cuando se le preguntó si aún cree que podría ganar.

SORPRESAS

Entre las posibles sorpresas que podrían surgir en los últimos días están las iniciativas diplomáticas sobre Oriente Medio, Africa o Europa, un plan para recortar los precios del petróleo, un gran pedido para una empresa industrial francesa como Airbus, o impedir que se cierren más fábricas.

Francia acoge una conferencia internacional de ministros de Relaciones Exteriores sobre el conflicto de Siria el jueves, a la que asiste la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton. Sarkozy empezó el día con una petición para que se establezca un corredor humanitario que proteja a la oposición siria.

Una iniciativa sobre el crudo parece posible después de que los ministros confirmaran que Francia ha mantenido conversaciones con Estados Unidos y Reino Unido sobre una posible liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo para contrarrestar la especulación por las tensiones sobre Irán.

Pero los precios han empezado ya a caer, lo que hace eso más improbable.

Una reactivación de la crisis de deuda de la zona euro, especialmente en España, podría ayudar a Sarkozy a convencer a los votantes de que confíen en un líder experimentado en lugar de arriesgarse con un inexperto Hollande.

Podría también salir reforzado con una cumbre de última hora con la canciller alemana Angela Merkel, su principal socia europea, que se ha mantenido distante tras dar su apoyo a Sarkozy poco después de que éste lanzara su campaña a mitad de febrero.

Sin embargo, esto podría también minar las afirmaciones del presidente de que lo peor de la crisis ha pasado y que Merkel y él han "salvado el euro". Y funcionarios del partido UMP de Sarkozy dicen que Merkel no es garantía de ganar votos en Francia.

En política, cualquier acontecimiento puede afectar, como cuando un islamista mató a tiros a siete personas en Toulouse el mes pasado. Eso colocó a Sarkozy como líder de la caza del asesino y como un jefe de Estado compungido que encarna la unidad nacional en los funerales.

Pero los intentos por sacar partido del impulso resultante en los sondeos de opinión no cuajaron. Las encuestas muestran que Hollande está al frente en la primera ronda y que ampliaría esa ventaja en la vuelta.

PROBLEMA PRINCIPAL

El principal quebradero de cabeza del presidente es que para conseguir la victoria necesitaría ganarse a quienes en primera ronda voten por la ultraderechista Marine Le Pen y por el centrista François Bayrou.

Eso significa hacer divisiones ideológicas.

Sarkozy ha prometido reducir la inmigración y luchar en Europa por los controles fronterizos en un intento por ganarse a los votantes del Frente Nacional de Le Pen.

El presidente y Le Pen han descartado algún acuerdo, pero Sarkozy sí está tratando de atraer a Bayrou. Algunos aliados le instan a ofrecer al centrista el puesto de primer ministro y hacer campaña con él en una plataforma de responsabilidad fiscal.

"Un ticket con Bayrou es su última oportunidad, pero puede ser demasiado tarde", dijo un legislador del partido UMP en el Gobierno.

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