La Asamblea Nacional de Cuba ratificó el jueves una reestructuración del gobierno con la que busca mejorar la gestión, y que considera el nombramiento de Miguel Díaz-Canel como presidente de la República y la salida del Consejo de Estado de los últimos representantes de la generación de la Revolución.

Díaz-Canel, un ingeniero de 59 años que sucedió en 2018 a Raúl Castro, tendrá ahora tres meses para designar un primer ministro, que encabece el Consejo de Ministros y a los gobernadores de las 15 provincias, cargos también recién creados.

En la reorganización, Esteban Lazo, el líder de la Asamblea Nacional, fue designado presidente del Consejo de Estado de 21 miembros, que excluye ahora a los comandantes Ramiro Valdés, de 87 años, y Guillermo García, de 91 años, los últimos representantes de la generación que combatió con Fidel Castro.

El Consejo de Estado es el principal órgano de la Asamblea, el poder legislativo del Estado comunista.

La reorganización, establecida en una constitución aprobada en un referendo a principios de año, busca fortalecer los gobiernos provinciales y liberar al presidente del día a día de los asuntos gubernamentales.

El presidente sigue manteniendo el poder y detrás de él el Partido Comunista, dijo Arturo López-Levy, exanalista del gobierno cubano y ahora profesor asistente en la Universidad de Holy Names en California.

"Hay una división de funciones y una mayor delegación en la gestión de actividades diarias, pero en el área de personal y decisión, nominal e institucionalmente, el poder está más concentrado en el presidente", dijo.

En un discurso ante los diputados, Díaz-Canel dijo que la sesión de la Asamblea Nacional tiene lugar cuando lo peor de la escasez de combustible terminó, pero advirtió que continuarán las medidas de austeridad.

En septiembre, el transporte público quedó paralizado en parte y bueyes reemplazaron a los tractores por la falta de diésel.

El mandatario culpó al gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por sancionar los envíos de combustible desde su aliado Venezuela, pero dijo que actualmente se había estabilizado en parte el suministro, pese a que Washington está "persiguiendo barco por barco y negociación a negociación".

Díaz-Canel dijo que el país ahora operaba con el 62% del combustible y esperaba alcanzar el 80 por ciento.