A una semana de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, el 23 de abril, la distancia que separa a los cuatro candidatos principales se estrecha, obligándolos a realizar un último esfuerzo para seducir a un número récord de indecisos.

El candidato centrista, Emmanuel Macron, y la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen, están igualados, justo por delante del conservador François Fillon y el representante de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon. Todo se estrecha en una horquilla reducida: entre tres y seis puntos, según los últimos sondeos que, teniendo en cuenta los márgenes de error, dejan la puerta abierta a cualquier imprevisto.

Especialmente con los indecisos a un nivel récord este año: uno de cada tres electores no sabe aún a quién votar.

Otros votantes podrían también cambiar su papeleta en el último momento. Para los analistas, el modo de votación incita a los electores a emitir un voto útil y elegir al menos malo de los candidatos que tienen una posibilidad , según el investigador Michel Balinski, del Centro Nacional de la Investigación Científica.

En un país marcado por los atentados recientes, acentuado desempleo y economía débil, los votantes parecen confusos en medio de una campaña atípica y marcada por los escándalos.

Contra Le Pen

Cientos de personas marcharon para protestar contra la candidata ultraderechista, Marine Le Pen, afirmando que si ella resulta electa desaparecerán derechos fundamentales de la democracia.

Algunos alzados lanzaron bombas incendiarias contra la policía, que respondió con gas lacrimógeno, en pequeñas escaramuzas en la marcha de Aubervilliers a París, donde Le Pen y su partido, Frente Nacional, realizarán un evento el lunes.

Una manifestante, Fernanda Marrucchelli, denunció que Le Pen, con su retórica antiinmigrante, contradice nuestras libertades esenciales, nuestros derechos, no importa si uno es francés o inmigrante .

A seis días de las elecciones, la moneda está en el aire.