La Cruz Roja trataba sin éxito este sábado de entrar en Baba Amr, el bastión rebelde de Homs que pasó el jueves a control del ejército sirio tras semanas de intensos bombardeos, pese a las presiones internacionales para que Damasco permita la llegada de ayuda humanitaria.

La violencia en todo el país provocó al menos 17 muertos este sábado, en su mayoría civiles, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Dos de las víctimas fallecieron en Deraa, cuna de la contestación contra el régimen, en lo que las autoridades calificaron como un atentado suicida.

En Damasco, los cadáveres de los periodistas Marie Colvin y Rémi Ochlik, muertos el 22 de febrero durante los bombardeos en Baba Amr, fueron entregados a las embajadas de Polonia, que representa a Estados Unidos tras el cierre de la embajada de este país, y Francia, última etapa antes de su repatriación a sus países de origen.

El viernes, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Media Luna Roja Arabe Siria (CRAS) enviaron un convoy de ayuda humanitaria hacia Baba Amr. Sin embargo, los siete camiones no pudieron entrar al barrio, provocando la cólera de la comunidad internacional.

Las autoridades sirias invocaron razones de seguridad, en particular la presencia de bombas y minas en la calzada para impedir el ingreso. Las imágenes de televisión mostraban un barrio de calles desérticas y numerosos daños causados, según la versión oficial "por los terroristas armados".

El jefe de la diplomacia británica, William Hague, consideró este sábado que el "rechazo de la ayuda humanitaria" es la demostración de que el régimen de Bashar al Asad "se ha vuelto criminal".

Su homólogo turco, Ahmet Davutoglu, acusó al gobierno sirio de "crimen" al impedir la ayuda humanitaria e instó a la comunidad internacional a reaccionar ante las "atrocidades" de Damasco.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó el viernes que la situación en Siria es "inaceptable e intolerable" y llamó a las autoridades sirias a "dejar entrar sin condiciones previas" la ayuda humanitaria en el país y a las partes a cesar "toda violencia".

La ONU sigue tratando de organizar una visita a Siria de su responsable de operaciones humanitarias, Valerie Amos, para evaluar la situación humanitaria. Las autoridades sirias rechazaron esta semana el ingreso al país de Amos asegurando que sólo era un problema de fecha.

"Ningún equipo entró el viernes en Baba Amr y no se autorizó el ingreso de la ayuda. Estamos negociando", afirmó Saleh Dabbakeh, portavoz del CICR en Damasco.

Por su parte, el jefe de operaciones del CRAS, Jaled Erksusi, confirmó a la AFP que ningún equipo estaba en Baba Amr. "Las autoridades nos dijeron que el acceso estaba prohibido por razones de seguridad", dijo.

En una primera reacción oficial a la toma de Baba Amr, el diario gubernamental As Saura afirmó el sábado en su portada que "los servicios competentes restablecieron la seguridad en el barrio de Baba Amr después de haberla desinfectado de grupos terroristas armados que destruyeron todo y que transformaron la ciudad en un infierno".

Durante casi un mes, el barrio estuvo sometido a un bombardeo sistemático de artillería, provocando cientos de muertos y cuantiosos daños.

En el plano político, Ban afirmó que la misión de Kofi Annan, nuevo emisario de la ONU y de la Liga Arabe en Siria, sería "obtener un alto el fuego, de poner fin a la violencia y de ayudar a una solución política" a través de un "diálogo político".

En el lugar de los hechos, los desertores lanzaron un ataque en Hrak contra vehículos militares que habían tomado por asalto esta localidad de la provincia de Deraa, muriendo al menos seis soldados y otros nueve resultaron heridos. En esta acción murió también un civil y otros cinco fueron heridos, según el OSDH.

JSO