Managua. Centros turísticos desolados, centros comerciales, hoteles y restaurantes cerrados, no hay crédito para la agricultura y el desempleo se disparó: la turbulencia política golpeó fuertemente la economía de Nicaragua y analistas temen que la situación se mantendrá por la desconfianza en el gobierno de Daniel Ortega.

Ortega afirma que la “normalidad” está volviendo al país después de que una cruenta ofensiva con fuerzas combinadas de policías y paramilitares en julio eliminó los tranques (bloqueos de calles y rutas) en ciudades tomadas por manifestantes.

Al margen de los cuestionamientos políticos y presión internacional, Ortega intenta ocuparse de la economía que, según su gobierno, crecerá este año 1%, lejos de la previsión inicial de 4.9 por ciento.

Pero estudios independientes revelan un retroceso semejante al que ocurrió en el 2009, en medio de la recesión económica mundial.

Turismo y comercio golpeados

“Yo no veo normalidad. En esta playa todo está vacío, no se miran turistas. No se sabe cómo va a seguir esto”, dijo un europeo dueño de un hotel que pidió no ser identificado por temor a represalias.

En el hotel de playa con capacidad para 35 huéspedes, “hay días que sólo hay dos, cinco o ninguno”, y de 15 empleados ahora sólo trabajan tres, dijo el empresario, quien asegura que su inversión fue de 1.5 millones de dólares.

Líneas aéreas internacionales redujeron de manera “dramática” la frecuencia de vuelos a Nicaragua por la caída en el turismo, según el Consejo Superior de la Empresa Privada.

“Realmente nadie sabe qué va a pasar, al comienzo de las protestas pensé que no iba a durar mucho y que regresaría a la normalidad, pero ahora no tengo idea”, dijo Iván, un francés dueño de otro hotel en un sitio turístico, que realizó una inversión de 5 millones de dólares.

La presidenta de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua, Lucy Valenti, manifestó que “la actividad turística en el país sigue en crisis. No puede reactivarse mientras siga existiendo inestabilidad política y represión”.