Tecún Umán, GT. Cientos de migrantes hondureños que salieron en caravana buscando llegar a Estados Unidos aguardaban este domingo en la frontera guatemalteca de Tecún Umán (suroeste) para reagruparse e ingresar en bloque a México el día de hoy para evitar ser retenidos en ese país.

“Estamos esperando a los demás compañeros y pasar todos en grupo. Primero Dios que nos vaya bien”, dijo  Edgar, un hondureño de 24 años, mientras desayunaba en un albergue improvisado con carpas cerca del río Suchiate, frontera natural entre Guatemala y México.

La intención, indicaron varios migrantes, es esperar a grupos rezagados y cruzar masivamente en las primeras horas de hoy el puente internacional Rodolfo Robles, confiando en que las autoridades mexicanas les permitan el paso.

La caravana de hondureños que huyen de la pobreza y la violencia, a los que se han unidos salvadoreños y guatemaltecos, salió la noche del martes de la ciudad de San Pedro Sula, en el norte de Honduras, tras convocatoria en redes sociales.

De acuerdo con las autoridades guatemaltecas, entre miércoles y viernes ingresaron al país 4,006 hondureños, aunque 400 solicitaron retornar a su país.

El sábado por la mañana, miembros del nuevo éxodo forcejearon con efectivos de la Guardia Nacional mexicana que resguardan el puente fronterizo Rodolfo Robles, pero fueron finalmente contenidos.

Autoridades mexicanas indicaron a los migrantes que sólo se les permitirá el paso con “orden y respeto” y mediante “ingreso controlado”.

“Huimos por la pobreza que hay en Honduras, no se puede vivir ya”, agregó Eduardo, quien se dedicaba a la albañilería en su país.

“La idea es pasar todos juntos, así llegar hasta arriba (Estados Unidos)”, agregó Kathia Orellana, madre soltera de 21 años, mientras secaba unos zapatos bajo el intenso sol.

¿Cómo actuará México?

Kathia viaja con su hija Madison, de dos años, y espera que México les permita el paso en masa al considerar que eso les garantizará que puedan continuar hasta la frontera con Estados Unidos y no ser conducidos a albergues.

“Los migrantes que eligen continuar están arriesgando sus vidas en un esfuerzo destinado a fracasar. No se les permitirá ingresar o permanecer en los Estados Unidos”, advirtió la víspera el embajador de Estados Unidos en Guatemala, Luis Arreaga.

Con la caída de la noche el viernes, los migrantes intentaron dormir en el lado guatemalteco del puente, con sus cabezas apoyadas sobre sus mochilas y los niños tendidos entre sus padres. Prendas húmedas colgaban de las cercas. Otros mataban el tiempo jugando al futbol en la orilla del río Suchiate.

“Tenemos que esperar a ver qué pasa”, dijo Tania Mejía, una madre hondureña de 25 años que, junto a su hijo de seis años y a su hija de tres, ocupaba unos pocos metros (pies) cuadrados junto a un árbol en el acceso al puente.

“Dicen que los mexicanos no van a dejar pasar, pero ¿quién sabe?”, dijo.

Hasta la noche del sábado, unos 800 migrantes que llegaron en la caravana habían ingresado a México y aceptado regularizar su situación para buscar empleo en ese país, informó un funcionario del Instituto Nacional de Migración.

Por lo pronto, comenzó a elevarse la tensión en la frontera.

El fenómeno de la migración

  • Entre enero y marzo del 2019 entraron a México 300,000 migrantes rumbo a EU.
  • El promedio anual de migrantes en México oscila entre 150,000 y 400,000.
  • Desde el 2016 ha crecido el número de cubanos que entran a México.