Washington. Las profundas divisiones, que a lo largo de dos años han definido la política estadounidense en la era del presidente Trump, se hicieron tangibles en las elecciones intermedias del martes en las que los demócratas lograron importantes victorias en distritos clave que definieron el control de la Cámara de Representantes, pero encontraron un muro en el Senado.

Durante todo el año, los demócratas exhalaron optimismo sobre una ola azul que supuestamente se estaba formando en todo el país. Sin embargo, conforme pasaba la noche del martes los contornos de rojo y azul revelaron que no existió tal ola.

Los patrones de votación en general indicaron que las diferencias y divisiones que han definido al país durante la presidencia de Trump continúan y parecen ser cada vez más fuertes. Este panorama prepara el escenario para una elección presidencial del 2020 polémica y competitiva, con una serie de riesgos más complejos que ahora.

Al colocar el tema de la caravana migrante como el foco de riesgo mayúsculo, sin proporcionar pruebas, encontró la estrategia óptima para fortalecer a los republicanos en el Senado.

Pero, al mismo tiempo, esas mismas tácticas pudieron haber contribuido al éxito de los demócratas en algunos de los escaños más competidos de la Cámara de Representantes.

Algunos escaños de la Cámara de Representantes, incluidos los de California, donde los demócratas esperaban obtener masivas victorias, se quedaron cortos.

Su victoria en esta cámara se vio eclipsada por duras derrotas entre algunas de sus esperanzas.

En la Florida , el demócrata Andrew Gillum, cuya agenda progresista había entusiasmado a muchos en la base demócrata, fue derrotado por el republicano Ron DeSantis, un candidato a la gubernatura entregado a los brazos de Trump.

En Texas , el demócrata Beto O’Rourke, quien recaudó decenas de millones de dólares en todo el país, perdió ante el senador republicano, Ted Cruz.

En Georgia, la demócrata Stacey Abrams, quien buscaba convertirse en la primera mujer afroamericana en liderar un estado, fue derrotada por Brian Kemp.

En Ohio, el republicano Mike DeWine derrotó al demócrata Richard Cordray.

Estas derrotas les recuerdan a los demócratas que el mapa electoral sigue siendo un desafío para ellos, incluso si llegaran a tener ventaja en el voto popular en el 2020.

Algo más, es cierto que la demografía de mujeres con estudios apoyó con claridad a los demócratas; sin embargo, hombres blancos con estudios forman parte de la columna vertebral de la base electoral de Donald Trump.