De todas las estadísticas que el equipo de seguridad nacional del presidente Obama habrá de considerar al debatir la inminente reducción de tropas en Afganistán, la de mayor peso no será el número de insurgentes muertos ni el tamaño del territorio arrebatado al Talibán, sino el costo de la guerra.

Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se encaminan a gastar 113,000 millones de dólares en sus operaciones afganas en el presente ejercicio fiscal y están solicitando 107,000 millones para el próximo. Para muchos de los asesores civiles del Presidente, el precio es demasiado alto, en función de una amplia brecha en el presupuesto, que requerirá recortes al gasto en programas internos y un mayor gasto deficitario.

     

La eliminación de Osama Bin Laden ha servido para aumentar la perspectiva de que un programa, que contemple la reconstrucción de Afganistán no se justifica en las circunstancias actuales.

El nivel de gasto que tenemos en la actualidad sencillamente no es sostenible , mencionó un asesor de seguridad de la Casa Blanca, quien junto con otros entrevistados pidieron el anonimato.

Los asesores civiles que no desean ser caracterizados como no dispuestos a cubrir los costos de la guerra tienen contemplado insistir en que el aumento de tropas autorizado por Obama en el 2009 ya cumplió sus principales objetivos.         

Cuando el gabinete de Guerra de Obama se reúna en las próximas semanas para evaluar las opciones de retiro de tropas, que según el calendario preacordado debe iniciarse en julio, el tema de los costos tendrá una enorme preponderancia en el calendario de retiro de tropas de lo que tuvo cuando se autorizó el aumento de 30,000 tropas hace dos años.

El vicepresidente, Joe Biden, encabeza el grupo de civiles que propugnan por un retiro de tropas mucho más acelerado, entre otras cosas, porque a menores costos menos problemas presupuestarios para Obama.

El costo por soldado asignado a Afganistán, que el gobierno estima en 1 millón de dólares, es muy superior al de la guerra de Irak.         

Tan sólo el esfuerzo por crear un Ejército Nacional Afgano ha costado hasta ahora más de 29,000 millones de dólares; la Defensa ha solicitado otros 13,000 millones para el próximo año con el fin de seguir equipando y capacitando a los soldados locales.