La corte suprema de Brasil postergó este miércoles, sin fijar nueva fecha, la decisión acerca del bloqueo que impide al ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva asumir como ministro en el gobierno de Dilma Rousseff.

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"Por mayoría, la corte deliberó en el sentido de postergar el juzgamiento" y evaluar todos los recursos que recibió sobre el mismo caso en una sola sesión, dijo el presidente del Supremo Tribunal Federal (SRTF), Ricardo Lewandowski.

El ex presidente (2003-2010) fue nombrado jefe de gabinete el 16 de marzo pasado por su sucesora Rousseff, pero su asunción al cargo fue bloqueada por un juez que consideró que el nombramiento era un subterfugio para protegerlo de la justicia ordinaria.

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Lula es investigado por supuestamente haberse beneficiado de la red de corrupción en Petrobras que investiga el juez Sergio Moro.

El exsindicalista debía aterrizar en el gobierno para intentar detener la aprobación de un pedido de destitución contra la mandataria, un proceso que ahora ya está en el Senado.

El impeachment ya obtuvo luz verde en la cámara Baja y si es ratificado a mediados de mayo por el Senado separaría transitoriamente a Rousseff de su cargo a la espera de una sentencia definitiva.

En ese caso, su exaliado y ahora rival, el vicepresidente Michel Temer, asumirá el poder inmediatamente.

Lula participó el martes en Sao Paulo de una reunión de la dirección nacional del Partido de los Trabajadores (PT) que él fundó y llevó al poder.

"Tanto Lula como nosotros evaluamos que será difícil ganar en el Senado porque, aún cuando es un escenario distinto, los partidos que estuvieron en nuestra contra en la Cámara van a repetir su comportamiento", declaró a la AFP uno de los participantes de la reunión, el diputado Zé Geraldo.

"Supervivencia"

"El hecho de no haber sido autorizado antes a ocupar el cargo fue un choque, una sorpresa que tuvo consecuencias gigantescas para el gobierno", dijo Sergio Praça, analista político de la Fundación Getulio Vargas.

Mientras Lula deberá continuar trabajando para salvar al gobierno sin un cargo formal, Rousseff decidió viajar el jueves a Nueva York para firmar un tratado de cambio climático en la ONU, dejando el mando del país a Temer, a quien acusa de conspirar para destituirla.

Medios brasileños especulan con que Rousseff aprovecharía la exposición global que le dará la firma del acuerdo alcanzado en la conferencia sobre el clima de París en 2015 (COP21) para denunciar que es víctima de "un golpe" parlamentario, parte de la estrategia contrarreloj de supervivencia.

Y después de "Dilma", Lula es el hombre a derrotar por sus numerosos adversarios.

Lula ganaría la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2018 con 21% de los votos, según un sondeo de Datafolha del 10 de abril. A sus 70 años, ya se propuso como precandidato del PT.

En la encuesta quedó por delante de la ecologista Marina Silva (19%) y del líder de la oposición de centro-derecha, Aecio Neves (17%), derrotado estrechamente por Rousseff en 2014, y del actual vicepresidente Temer (1 a 2 por ciento).

"Tiene mucho carisma, hizo un gobierno muy popular con altísima aprobación (...) pero yo no creo que pueda volver a ganar una elección", afirmó el analista, citando el alto nivel de rechazo que también genera entre los votantes brasileños.

"Si todo sigue como está ocurriendo, un gobierno Temer será impopular por causa de las duras medidas económicas que tendrá que tomar. Y ahí el PT aún puede tener una pequeña alternativa", agregó.

El diputado Zé Geraldo prevé "un periodo muy difícil" para Lula: "El plan (de la oposición) no es aniquilar sólo a Dilma, sino al PT. La oposición quiere formar un gobierno de coalición y trabajar en la elección de un candidato para el 2018".

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