Tokio. El más reciente lanzamiento de un cohete por parte de Corea del Norte ha ayudado a Corea del Sur a superar algunas de sus dudas sobre el recibimiento de un sofisticado sistema antimisiles estadounidense en su suelo, una medida que podría enfadar a China.

Las autoridades militares de Corea del Sur y EU anunciaron que habían acordado iniciar negociaciones para el despliegue lo antes posible del sistema de misiles antibalístico de gran altitud, conocido como THAAD.

El anuncio se produjo horas después de que Corea del Norte puso en órbita un satélite, lanzamiento considerado ampliamente como parte de los esfuerzos del régimen para desarrollar su tecnología de misiles balísticos intercontinental.

El THAAD es un sistema en tierra diseñado para derribar misiles balísticos de corto, medio e intermedio alcance.

De acuerdo con la Agencia de Misiles del Departamento de Defensa, cada THAAD está montado en un camión móvil con ocho interceptores, que pueden ser disparados con una carga rápida, y un sistema transportable de vigilancia por radar.

Aunque los funcionarios de Corea del Sur habían estado considerando el sistema, éste era un tema controvertido, en gran parte, debido a los cada vez más estrechos lazos económicos y diplomáticos del país con China, que se opone a la idea de los sistemas antimisiles en la península de Corea.

Hua Chunying, portavoz de la cancillería china, dijo a la agencia de noticias Yonhap de Corea del Sur el mes pasado, que China esperaba que Corea del Sur se ocupará del asunto con prudencia . Pekín cree que todos los países también deben considerar los intereses nacionales de otros países a la hora de preocuparse por su propia seguridad.

Mientras tanto, para la maquinaria de propaganda de Corea del norte, el lanzamiento del cohete de largo alcance dejó un glorioso rastro de fascinante vapor en el cielo azul, lo que para los líderes mundiales fue una prueba prohibida de peligrosa tecnología de misiles balísticos y una nueva provocación intolerable .

El cohete se lanzó desde la costa oeste de Corea del Norte y fue rastreado por separado por los gobiernos de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. No se registraron daños por los restos desprendidos del cohete.

El domingo, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución condenando enfáticamente el lanzamiento del cohete. La ONU dijo que en breve aprobará otra resolución con nuevas sanciones económicas contra Corea del Norte.

El comunicado, aprobado por los 15 integrantes del Consejo de Seguridad, determina que lanzamientos con tecnología balística, aun cuando es caracterizado como un lanzamiento espacial de un cohete o un vehículo , contribuyen a los esfuerzos norcoreanos de fabricar armas nucleares. Enfatiza que usar tecnología balística viola cuatro resoluciones del Consejo de Seguridad que datan del 2006.

Corea del Norte, que describe sus lanzamientos como parte de un programa espacial pacífico, dijo haber puesto en órbita un nuevo satélite de observación de la Tierra, el Kwangmyongsong 4 o Estrella Brillante 4, menos de 10 minutos después del despegue. Pyongyang prometió más lanzamientos similares. Un funcionario estadounidense comentó que podría llevar días comprobar si el lanzamiento tuvo éxito.

El lanzamiento se produjo poco después de la cuestionada afirmación norcoreana sobre que el país habría probado una bomba de hidrógeno. Los cohetes y pruebas nucleares de Corea del Norte están considerados como pasos cruciales hacia el objetivo definitivo del país por amasar un arsenal nuclear de misiles de largo alcance. Bajo el mando de su gobernante, Kim Jong Un, Corea del Norte ha prometido ampliar su arsenal nuclear a menos de que Washington retire lo que Pyongyang considera una política hostil dirigida a derribar el gobierno de Kim.

Corea del Norte critica desde hace años la presencia de 28.500 soldados estadounidenses desplegados en Corea del Sur; mientras que Beijing vería la presencia del THAAD, uno de los sistemas de defensa de misiles más avanzados del mundo, como una amenaza a sus intereses en la región.

El Mando Estratégico de Estados Unidos emitió un comunicado indicando que había detectado y seguido un misil lanzado con una trayectoria en dirección sur, pero que no suponía una amenaza para Estados Unidos ni sus aliados.