La Haya. Los electores holandeses acudirán a las urnas el 15 de marzo en unas elecciones legislativas determinantes, en un momento en el que el partido liberal del primer ministro Mark Rutte intenta frenar el avance de la extrema derecha.

Las encuestas presentan resultados muy ajustados. El Partido por la Libertad (PVV, por su sigla en neerlandés) del diputado antiislamista, Geert Wilders, podría ser el vencedor, lo que supondría un duro golpe para el pragmático Rutte y su Partido Popular Liberal y Demócrata (VVD, por su sigla en neerlandés).

El paisaje político holandés se encuentra además fraccionado: 28 partidos políticos un número récord desde la Segunda Guerra Mundial luchan por obtener la papeleta de 12.9 millones de electores potenciales y por repartirse los 150 escaños de la Cámara Baja del Parlamento.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina, el PVV (12 escaños en la Cámara Baja saliente) descendió en las encuestas a una segunda posición, dándole ahora entre 21 y 25 escaños, frente a los 24-28 para el VVD (40 bancas en el Parlamento).

La gran mayoría de los candidatos prometieron no colaborar en una alianza con el diputado Wilders ya que desconfían de sus promesas electorales: cierre de las fronteras a los musulmanes, prohibición de la venta del Corán y la salida de su país de la Unión Europea.