La contadora de Paul Manafort testificó en contra de él este jueves y le dijo a un jurado de Virginia que su estilo de vida de millonario duró hasta el 2015, cuando se le acabó el dinero y las deudas comenzaron a acumularse.

La contadora Heather Washkuhn testificó acerca de los ocho años que trabajó para Manafort, administrando sus gastos y supervisando varias de sus propiedades, desde una granja de caballos en Virginia hasta varios condominios en la ciudad de Nueva York.

En los juicios tributarios, los contadores suelen brindar testimonios críticos y Washkuhn no fue la excepción.

Ella describió a Manafort como un cliente “muy bien informado”. “Estaba muy orientado de los detalles. Él aprobó cada centavo de todo lo que pagamos”.

Ese punto podría ser crítico para las deliberaciones del jurado porque los abogados de Manafort han dejado claro que pretenden echarle la culpa al testigo estrella del caso, al ex mano derecha de Manafort, Rick Gates, a quien retratan como un mentiroso y malversador responsable de cualquier trampa financiera encontrada por el FBI.

Washkuhn declaró que no tiene ningún registro de cuentas bancarias extranjeras controladas por Manafort y que no había tenido conocimiento de ellas. Los fiscales ya presentaron pruebas de que Manafort utilizó cuentas en el extranjero para pagar millones de dólares en ropa, automóviles, bienes raíces y remodelación de viviendas.