Washington. Un "ataque coordinado" con el fin de "perturbar la democracia" de Estados Unidos y una "batalla medieval" fueron algunas de las expresiones usadas el día de ayer 27 de julio, por legisladores y testigos de la invasión del Capitolio en enero pasado, durante la apertura de una comisión de investigación parlamentaria que suscita vivas polémicas en Washington.

"Sabemos que hay evidencia de un ataque planificado coordinado. Sabemos que los hombres y mujeres que irrumpieron en el Capitolio querían descarrilar la transferencia pacífica del poder en este país", señaló el legislador demócrata Bennie Thompson, presidente de la comisión.

Thompson abrió la audiencia de la comisión de la Cámara de Representantes en un entorno hiperpolarizado que amenaza con socavar los esfuerzos para comprender qué condujo a los incidentes del 6 de enero, cuando cientos de seguidores del expresidente Donald Trump entraron por la fuerza en el Capitolio y atacaron a agentes de la policía.

Según el demócrata, este fue el ataque más violento desde que los británicos asaltaran la sede del legislativo estadounidense en 1814.

La legisladora Liz Cheney, la republicana de mayor rango en el comité y una crítica abierta de Trump, advirtió a sus correligionarios sobre la importancia de las tareas: "Ningún miembro del Congreso debería ahora intentar defender lo indefendible, obstruir esta investigación o encubrir lo que sucedió ese día. Debemos actuar con honor y deber y en interés de nuestra nación", dijo.

Durante su labor, los legisladores comisionados tomarán testimonio de primera mano de los policías que fueron atacados por los invasores, quienes dentro del edificio recorrieron los pasillos buscando, por ejemplo, a la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, y trataron de impedir la certificación de la victoria de Joe Biden.

Los republicanos del Senado bloquearon en mayo la formación de esta comisión.