El día en que Trump clarifique la forma en que manejará sus negocios cuando se convierta en presidente de Estados Unidos cada vez está más lejano. El martes, Trump dijo que serán sus hijos quienes se encarguen de toda la gestión de sus empresas; sin embargo, no se ve con claridad la pared que separará a sus empresas de la administración pública.

El miércoles, sus hijos se sentaron en la mesa a la que acudieron las élites del sector tecnológico, y también acudieron a la cita nominados de su padre para ocupar puestos en su gabinete. Alrededor de la mesa, botellas con la marca Trump Natural Spring Water. El capítulo habla por sí mismo.

La senadora demócrata Elizabeth Warren comentó que va a introducir un proyecto de ley dirigido al próximo presidente para que divulgue y se despoje de cualquier conflicto de interés, imitando a una ley que está vigente para una amplia mayoría de servidores públicos.

Trump tuiteó hace tres semanas que el 15 de diciembre daría una gran conferencia de prensa en Nueva York para explicar los detalles de la estrategia que aplicaría al llegar a la Casa Blanca para distanciarse de sus negocios. Sin embargo, esta semana su equipo de transición informó que la dará en enero, sin mencionar el día.

Ayer muy temprano, Trump envió un nuevo tuit al respecto: Los medios de comunicación ven difícil mi traslado a la Casa Blanca por lo que respecta a mis negocios, ¡la realidad no es así!

En una reciente encuesta elaborada por CBS News sobre los conflictos de interés que tendrá Donald Trump como presidente, 59% de los estadounidenses respondió que sí los tendrá; 8 de cada 10 demócratas lo creen, al igual que una cuarta parte de republicanos.

Sobre el escenario hipotético de que Trump anteponga sus intereses a los de la nación, una encuesta de Fox News revela que a más de la mitad de los estadounidenses le preocupa.

En lo que parece un laberinto difícil de salir para Trump, en entrevista con Fox News comentó que rechazará miles de millones de dólares en ofertas durante su Presidencia. De hecho, aceptó que ya había rechazado siete acuerdos con un gran jugador . Lo cierto es que Trump piensa que no existen problemas legales para compaginar sus intereses personales con los de la nación: No voy a estar haciendo ofertas en absoluto , dijo. Tengo el derecho de hacerlo. Pero no quiero hacerlo . De su razonamiento se deduce que lo que no está prohibido por la ley se puede hacer, aunque él vaya a ocupar el puesto más importante de la política estadounidense.

Lo que sí castiga la ley es la corrupción, el soborno y el fraude. Y se castigan con juicio político.