El huracán Alex, vuelto a la categoría de tormenta tropical, seguía perturbando este jueves las operaciones de limpieza de la marea negra en el Golfo de México, mientras el presidente Barack Obama reunía a su equipo de crisis para elaborar una estrategia.

Si bien Alex hizo sentir la mayor parte de sus vientos sobre el noreste de México, demostró lo peligrosa que podría llegar a ser la inaugurada temporada de huracanes en el Caribe para las operaciones de lucha contra el gigantesco derrame petrolero, cerca de las costas sureñas de Estados Unidos.

Los meteorólogos informaron que las operaciones volverían a ser canceladas este jueves por la agitación del mar, con olas de dos metros de altura o más.

"Estamos molestos ahora por el clima", confirmó el almirante Thad Allen, coordinador para Washington de las operaciones de limieza en el Golfo.

También se temía que las pésimas condiciones climáticas empujaran el petróleo aún más hacia el interior de los pantanos y sobre las playas, en el preciso momento en que los turistas se están preparando para el fin de semana del 4 de julio, día nacional de Estados Unidos.

Obama y su vicepresidente Joe Biden, que visitaron el golfo esta semana, debían reunirse este jueves con el almirante Allen y otros responsables, tanto civiles como militares, para enterarse de la evolución de la situación generada por la peor marea negra de la historia de Estados Unidos

Mientras tanto y pese a las dificultades, dos barcos seguían recuperando del mar unos 25,000 barriles diarios de petróleo, o sea sólo una del crudo que lleva más de dos meses derramándose en el golfo de México tras el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon de la empresa BP el 20 de abril.

RDS