Teherán. Hace un año, Irán iba camino a convertirse en un estado repudiado.

Docenas de gobiernos acusaban a los líderes iraníes de haber robado la elección presidencial, y condenaban la brutal represión contra los que protestaban los resultados. El país enfrentaba sanciones y rechazo internacional con relación a su controvertido programa nuclear.

Hoy, aun cuando el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el miércoles la aplicación de una cuarta ronda de sanciones contra Irán, Teherán ha mostrado una resistencia notable, aislando a sus industrias clave de las restricciones financieras impulsadas por EU y construyendo una formidable red diplomática que le ayudará a resistir las presiones de Occidente. Los líderes iraníes se reúnen con políticos en capitales de Tokio a Bruselas.

También están firmando pactos energéticos que cambian el juego, elevando su autosuficiencia económica y hasta ganando asientos en organismos internacionales.

La capacidad de Irán para navegar una ruta diplomática tan riesgosa, según analistas, refleja tanto la astucia iraní como los errores de ­Washington, en un contexto en que otros jugadores globales retan la supremacía de EU y perciben a Irán como un instrumento útil.

Estamos muy orgullosos de nuestra diplomacia, aunque en realidad nos hemos beneficiado de los errores de Estados Unidos y sus aliados , dice el influyente parlamentario iraní Kazem Jalali, integrante de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior. Estamos utilizando todos nuestros recursos para explotar esas debilidades .

La iniciativa de EU de aplicar sanciones enfrentó oposición en el Consejo de Seguridad, que quedaría dividido por Irán por primera vez en cuatro años. Aunque diplomáticos de EU y Europa confiaban en que el voto sería aprobado como lo fue por los 15 integrantes, también se concretó la oposición de Brasil y Turquía, mientras Líbano se abstuvo.

En forma modesta, la medida refuerza una gama de sanciones económicas, de alta tecnología y militares contra Irán, y apunta a más de 40 empresas y élites iraníes vinculadas con el programa nuclear, con una prohibición de viajes y congelamiento de activos. Repetidamente, Irán ha rechazado llamados a suspender su programa de enriquecimiento de uranio, afirmando que el esfuerzo es pacífico, pero EU y otros países aseguran que Irán está decidido a construir una bomba.

La secretaria de Estado Hillary Clinton dice que la resolución de la ONU constituye una de las sanciones más severas que Irán haya enfrentado .

Pero la frágil naturaleza de la alianza anti-Irán que encabeza Washington quedó al descubierto en días pasados cuando los líderes de Rusia, Irán y Turquía se reunieron en una cumbre de seguridad para analizar la realineación del poder en la región. El primer ministro ruso Vladimir Putin, quien apoya las sanciones de la ONU, indicó que las medidas no deberán ser excesivas , ni imponer una carga demasiado pesada sobre Irán.

Al final del día, las medidas aprobadas bajo auspicios de Washington se diluyeron lo suficiente para suponer que el crucial sector energético de Teherán no sufrirá ni un rasguño, y que las relaciones comerciales de Rusia y China con Irán no se verán afectadas.

Desde la perspectiva diplomática, Teherán se ha beneficiado de una sólida presencia en la ONU. En una medida que llamó la atención, Irán fue electo en mayo pasado para integrar la Comisión sobre la Condición de la Mujer, apenas semanas antes del inicio de una agresiva campaña para arrestar a mujeres con vestimenta inapropiada en las calles de Teherán.