Yan’an. EL PARTIDO Comunista de China no escatima esfuerzos para celebrar el 90 aniversario de su fundación. Ha habido conciertos, monedas conmemorativas, exposiciones de pinturas revolucionarias, cobertura en los medios oficiales y competencias deportivas conocidas como los Juegos Rojos.

Pero aun cuando el partido ha pretendido utilizar el aniversario para revivir el interés público en las glorias de pasado, las ruidosas celebraciones podrían tener una consecuencia inesperada: el cuestionamiento sobre si los actuales líderes han cumplido cabalmente con los ideales de los fundadores.

 Cada nuevo día trae consigo nuevas revelaciones sobre corrupción y excesos por parte de funcionarios del partido de primer nivel y de las diversas provincias. El aparato chino de seguridad, sacudido por la caída de regímenes autoritarios en Egipto y Túnez, está metido de lleno en sofocar la disensión, encarcelando a blogueros, abogados y cualquiera que se atreva a cuestionar el derecho del partido a gobernar.

Muchos chinos se preguntan si el partido ha extraviado el camino.

Un auténtico miembro del Partido Comunista debería recordar siempre que su propósito es servir al pueblo , declaró Li Qingrong, dueña de una agencia de viajes en Yan’an, ciudad cuna de la revolución comunista.

En la actualidad uno se entera de muchos casos de corrupción. Tal vez deberían visitar Yan’an para ver si el espíritu revolucionario logra cambiar su comportamiento , anheló.

Li, quien no está afiliada al partido, mencionó que su negocio se ha duplicado en el último año gracias a los flujos de grupos de comunistas con el propósito de echar un vistazo a los humildes orígenes del partido.

En Beijing el partido ocupa una sede infinitamente más opulenta, al igual que en todas las provincias, condados, ciudades y pueblos. Son otros tiempos para un partido con 80 millones de miembros, el más grande y tal vez el más rico de todo el mundo.