En un centro de convenciones en La Habana se definirá este miércoles el futuro de Cuba, en momentos en que la isla se prepara para poner fin a casi seis décadas de gobierno de los hermanos Castro.

En el recinto, se reunirán los 605 legisladores de la Asamblea Nacional, que representa el Poder Legislativo, y que fueron electos el mes pasado por votación popular. Casi todos los candidatos provenían del Partido Comunista.

Su misión será seleccionar a una treintena de miembros del Consejo Estatal, entre ellos al reemplazante de Raúl Castro, quien gobierna desde 2008, tras el retiro de su hermano Fidel.

La expectativa es que sea el primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, un ingeniero de 57 años, quien tome el poder. El momento es clave: Raúl Castro rompió el hielo en las relaciones con Estados Unidos en 2014, pero ello no ha cambiado lo aislado del país. Y el gobierno de Donald Trump ha aumentado la distancia.

Díaz-Canel es visto como más favorable a una apertura económica de la isla, pero los inversionistas no prevén que haya un giro radical.

"El partido lo eligió porque lo ven como una persona leal, que no va a cambiar nada", dijo a Bloomberg Businessweeek el economista cubano Carmelo Mesa-Lago. "Hay una burocracia estancada que claramente ve al sector privado como una amenaza".

La economía de la isla, agregó “no es tan severa como cuando lo fue con la caída de la Unión Soviética, pero los desafíos son claramente mayores desde 1990 (…) Fidel logro salir de eso con reformas económicas modestas, Esta vez, ya no tendrán un Castro”.

Héroes históricos

Cuando Díaz-Canel llegó a la vicepresidencia, se convirtió en la primera persona nacida tras la Revolución Cubana en llegar a un cargo así de alto.

Ese hito es relevante para el senador estadounidense Patrick Leahy, quien se reunió con Raúl Castro y Díaz-Canel. "Cuba está cambiando, pero no espero cambios dramáticos mientras los líderes revolucionarios sigan ocupando puestos clave en el gobierno", dijo a la agencia Reuters. "Después de eso, una nueva generación puede tener otras ideas", agregó.

A eso se agrega el hecho de que no sea un militar. El exasesor del Departamento de Estado de Estados Unidos, José Fernández, dijo a Bloomberg que eso "lo hace diferente (...) Pero es un producto del sistema. Su rango de acción será limitado, porque no es una figura histórica".

La nula expectativa de un cambio también se basa en que Raúl Castro mantendrá un alto rango dentro del Partido Comunista, por lo que su influencia en el devenir de la isla seguirá siendo alta.

Expectativas económicas

Uno de los primeros desafíos del nuevo gobierno será la unificación del peso cubano y el convertible, el que se usa en tiendas minoristas gubernamentales y transacciones comerciales de empresas estatales.

El gobierno también enfrenta un número creciente de ciudadanos que prefieren trabajar conduciendo taxis para turistas o poniendo sus hogares en Airbnb antes que depender de un cargo en el Estado. Más de 500 mil cubanos tienen un empleo autogestionado hoy.

Pero también tendrá que hacer frente a la crisis en Venezuela, un aliado por años y que ahora, ante los bajos precios del petróleo y una aguda crisis humanitaria, no está en condiciones de ayudarle.

El director del programa de energía para Latinoamérica y el Caribe en la Universidad de Texas, Jorge Piñón, dijo a Bloomberg que "no creo que Cuba tenga suficiente dinero para pagar su cuenta de petróleo".

Si los cambios económicos no son radicales, menos lo serán los políticos. Nadie prevé que Díaz-Canel amenace el gobierno de partido único, que ha regido al país desde que se puso fin a la dictadura de Fulgencio Batista en 1959. Si las transformaciones llegan, no se espera que sea en el corto plazo.

erp