Bogotá.- Un nuevo ataque de las Fuerzas Armadas en una zona selvática del sureste de Colombia dejó el lunes 32 guerrilleros de las FARC muertos, con lo que se elevó a 65 el número de rebeldes fallecidos en la última semana en medio de la implementación de una nueva estrategia militar, informó el Gobierno.

La más reciente ofensiva contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se realizó en una zona rural del municipio de Vista Hermosa, en el departamento del Meta, y sigue a un ataque en el que perdieron la vida 33 guerrilleros el miércoles pasado en Arauca, una región petrolera fronteriza con Venezuela.

"Hasta ahora, porque la operación continúa, van 32 miembros de las FARC dados de baja y cuatro capturados", dijo el presidente Juan Manuel Santos en un consejo de Gobierno en la ciudad de Villavicencio, la capital del departamento del Meta.

La operación fue realizada por la Fuerza de Tarea Omega, una unidad que hace parte del rediseño de la estrategia de guerra contra las FARC y que busca fundamentalmente neutralizar sus principales estructuras militares y económicas, sin descuidar la captura o muerte de los principales jefes rebeldes.

Las Fuerzas Armadas continúan su ofensiva y no van a parar, van a continuar, van a perseverar como han sido las instrucciones, como es su actitud y como ha sido su acción", precisó Santos.

Las FARC, consideradas como una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, intensificaron sus ataques en las últimas semanas, incluido el sector petrolero, como parte de una estrategia para demostrar su poder militar, de acuerdo con fuentes de seguridad y analistas.

Aunque el grupo guerrillero ha sido debilitado en la última década por una ofensiva militar apoyada por Estados Unidos, en la que han muerto importantes comandantes mientras que miles de combatientes han desertado, aún tiene la capacidad de realizar atentados de gran impacto en algunas regiones del país.

El Gobierno colombiano ha descartado la posibilidad de iniciar un diálogo de paz con las FARC para poner fin al conflicto interno de casi cinco décadas hasta que los rebeldes liberen a todos los secuestrados, suspendan sus ataques y anuncien su disposición de deponer las armas.

Pero el grupo guerrillero, que a finales de febrero anunció la suspensión de los secuestros económicos, ha rechazado las exigencias por considerarlas como una rendición, lo que mantiene alejada la posibilidad inmediata de una salida negociada a la confrontación.

El golpe a las FARC se produce en momentos en que se espera que el grupo rebelde libere a 10 efectivos del Ejército y de la Policía que mantiene secuestrados desde hace más de una década.

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