Tokio. Corea del Norte lanzó ayer con éxito un satélite a órbita, con lo que hizo gala de un programa de mejora de armas, que Washington y sus aliados han luchado para detener, a pesar de las fuertes sanciones internacionales.

Aunque el cohete Unha-3 no llevaba consigo una ojiva balística, se basó en una tecnología similar a la de un misil de largo alcance, lo que llevó a Washington, Seúl y Tokio a describir el lanzamiento como la prueba de facto del desarrollo de un misil balístico intercontinental que violó las resoluciones del Consejo Seguridad de la ONU.

Funcionarios en Seúl, Tokio y Washington prometieron una respuesta severa. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de EU, Tommy Vietor, afirmó que el país trabajará con otros, así como con la ONU, para lograr que se impongan las medidas apropiadas .

El incidente ilustra lo que los analistas han descrito como el creciente riesgo para la seguridad que significa Corea del Norte, así como el ascendente desafío que enfrentan los países occidentales en la búsqueda de formas de prevenir este tipo de acciones por parte del solitario país comunista.

El gobierno de Pyongyang ya está aislado económicamente de casi todos los países, salvo China. Las sanciones de las Naciones Unidas han hecho que sea más difícil para Corea del Norte lavar su dinero ilícito, importar sus productos de lujo y adquirir algunos materiales para la fabricación de armas. Pero las sanciones de la ONU y las prohibiciones no han reprimido que Corea del Norte lance misiles, realice pruebas nucleares o negocie armas.

En cambio, Norcorea hace lo que le place, apoyándose en tecnología nacional e importada ilegalmente, en parte porque le tiene poco miedo a una mayor condena internacional, expusieron algunos analistas de seguridad.

Corea del Norte afirmó que su programa de lanzamiento satelital se trata de investigación espacial y no de tecnología armamentista, y que es admisible en virtud de un tratado internacional espacial.

El derecho a utilizar el espacio extraterrestre con fines pacíficos es universalmente reconocido por el derecho internacional y refleja la voluntad unánime de la comunidad internacional , citó ayer la agencia noticiosa estatal de Corea del Norte al portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores.

No importa lo que otros digan, continuaremos ejerciendo nuestro legítimo derecho a lanzar satélites, contribuyendo así activamente a la construcción económica y la mejora del nivel de vida de las personas, al mismo tiempo que conquistamos el espacio exterior , abundó.

Cohete Corea del Norte

RDS