La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, viajó este sábado al Artico, una región con vastas reservas petroleras, para examinar los efectos del calentamiento climático.

Dirigiéndose a la prensa en Tromsoe (Noruega) tras haber recorrido la costa ártica a bordo de un barco de investigación noruego en compañía de científicos y de responsables gubernamentales, Clinton declaró: "Muchas de las predicciones sobre el calentamiento en el Artico quedaron superadas por los datos reales".

"No fue forzosamente sorprendente, pero fue instructivo", dijo.

Los expertos estiman en 900 billones de dólares el valor de las reservas petroleras del Artico, eso sin contar con las de gas natural y minerales.

Estas reservas, en el caso de que sean explotables, despiertan la codicia de los cinco países ribereños del Artico: Rusia, Canadá, Noruega, Dinamarca y Estados Unidos.

En el Artico el calentamiento climático deja al descubierto cada año unos 46.000 kilómetros cuadrados que antes estaban revestidos de hielo. Esta evolución abre grandes perspectivas para la prospección petrolera, y también para el futuro desarrollo del comercio marítimo Este-Oeste a través de una carretera Norte más directa que las otras.