El duende es un don que muy pocos toreros poseen. José Antonio Morante de La Puebla lo tiene pero lo hace lucir cuando le gusta cómo embiste el toro o anda, como se dice coloquialmente, de vena .

Ayer sucedieron ambas cosas, Peregrino, toro de Teófilo Gómez, presentó clase, nobleza y calidad, y el de La Puebla del Río salió en una de esas tardes sublimes, magistrales y artísticas.

Al recibir al cuarto, se abrió de capa a la verónica, realizó lances con chicuelinas y siguió con lentos mandiles que remató con el manguerazo de Villalta para seguir con un quite variado rematado con la revolera.

La clase y nobleza del astado fue tanta que los banderilleros Gustavo Campos y José Antonio Carretero saludaron en el tercio luego de cubrir con valor y sobradas facultades la colocación de los avivadores.

Morante inició su faena de muleta con leves toques de muñeca por ambos lados, el celo del burel le hacía seguir el engaño con codicia y esto era aprovechado para preparar las series en las que pareció detener el tiempo, los pases eran eternos, los olés largos y profundos y la sonrisa se dibujada en el rostro del matador en clara complicidad con la gente que aplaudía su labor.

Simplemente José Antonio se vació, dejó salir todo ese duende que sólo algunos privilegiados tienen y que le sirvió para dominar y convencer a su enemigo de ir tras el engaño una y otra vez, para, al final, citar, templar y meter el estoque hasta la empuñadura para que Peregrino saliera prácticamente muerto del encuentro y le fueran concedidos los dos apéndices y la consabida salida en hombros, mientras los restos del ejemplar queretano eran premiados con los honores del arrastre lento.

En su primero y segundo del festejo, saludó en el tercio tras despachar a su enemigo.

Por su parte, el alicantino José María Manzanares estuvo por encima de su lote. A su primero, un toro deslucido le extrajo muletazos de calidad y fue ovacionado, y con su segundo que se rajó, tras una faena de temple, mando y hondura, lo llamaron a saludar en el tercio.

Gerardo Rivera tuvo una tarde de confirmación, no paró por voluntad y en su primero saludó en el tercio y en el cierra plaza fue ovacionado.

Silveti destaca en la séptima y primera guadalupana

El sábado en la séptima corrida del serial y primera de la Feria Guadalupana resultó triunfador Diego Silveti, quien cortó una oreja al sexto toro y escuchó un aviso en su primero; Fermín Rivera saludó en el tercio y le aplaudieron, y Octavio García, el Payo, obtuvo palmas y silencio en su lote.