Buenos Aires. El Senado de Argentina apuntaba hasta la media noche de este miércoles a rechazar la legalización del aborto, en una sesión plena de polémicos discursos en los que se minimizaron las violaciones, compararon humanos con chimpancés y aseguraron que se podría abortar hasta los nueve meses de gestación.

A 12 horas de iniciada la sesión, se consolidaba la negativa a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo con una tendencia de 38 votos a favor, 31 en contra y dos abstenciones, aunque la votación final se prevía para las primeras horas de este jueves. La cámara alta también podría modificar el proyecto de ley y enviarlo de vuelta a los diputados.

El debate fue seguido con expectación por miles de manifestantes a favor vestidos con prendas verdes y otros muchos en contra con ropa celeste. Los ojos de la comunidad internacional también se posan sobre Argentina.

Más allá del resultado, que ya se preveía dada la composición conservadora de la cámara alta, lo que más sorprendió y provocó indignaciones y críticas fueron los argumentos expuestos por los senadores contrarios a la legalización.

Uno de los más repudiados fue el senador Rodolfo Urtubey, quien se refirió a la despenalización del aborto cuando es producto de una violación, causal ya prevista en la ley argentina desde 1921.

El senador afirmó que en algunos casos “la violación no tiene un componente de violencia sobre la mujer. Por ejemplo, en los casos de abuso intrafamiliar donde no hay violencia, pero no se puede hablar de consentimiento. No es la violación clásica”.

Los defensores de la iniciativa sostienen que desde 1983 murieron más de 3,000 mujeres por abortos clandestinos. En Argentina se calcula que se practican hasta 520,000 abortos anuales, según el Ministerio de Salud.

Ambas posturas atraviesan transversalmente a todos los partidos, aunque el peso de las provincias norteñas, más conservadoras, ha ganado fuerza.

El presidente Mauricio Macri, un confeso pro vida, llamó a respetar las distintas opiniones. El mandatario se ha comprometido a no vetar la ley en caso de que sea aprobada.