Al menos 25 personas murieron en el choque de dos trenes en India en las primeras horas del viernes y la cifra de víctimas podría elevarse, dijo un portavoz ferroviario.

Una explosión que afectó a un tren de pasajeros hizo que quedara en el camino de otro de carga que viajaba en la dirección contraria en el este de India.

El accidente ocurrió en un área conocida por ser un bastión de rebeldes maoístas y un portavoz ferroviario dijo que se sospechaba sabotaje.

Un periodista del periódico Telegraph dijo a Reuters desde el sitio del accidente que había contado al menos 20 cadáveres.

" Puedo ver al menos tres coches de pasajeros completamente destrozados. Veo muchos cadáveres aplastados bajo el tren de carga", dijo Naresh Jana a Reuters.

El reportero describió una escena de caos y pánico. "La gente grita. Los rescatistas están luchando por salvar a los sobrevivientes y sacar los cadáveres", comentó.

El incidente se produce días después de que un avión de pasajeros se estrellara en el sur del país, causando la muerte de 158 personas.

El tren de pasajeros se dirigía a Mumbai desde la metrópolis oriental de Kolkata, en el estado de Bengala Occidental. El accidente ocurrió en la zona del estado de Jhargram.

" La explosión descarriló 13 coches del Gyaneshwari Express. Esos coches luego cayeron en la otra vía donde un tren de mercancías aplastó a algunos", dijo a Reuters Soumitra Majumdar, un portavoz ferroviario.

"Tememos muchas víctimas. Podría haber mucha gente muerta. No tenemos detalles todavía", agregó.

Majumdar dijo que se sospechaba sabotaje porque el tren de pasajeros había sido afectado por una explosión.

Los rebeldes maoístas, que suelen atacar a la policía, edificios gubernamentales e infraestructura como estaciones ferroviarias, en los últimos meses han aumentado sus ataques en respuesta a la ofensiva de seguridad gubernamental para sacarlos de sus bases selváticas.

Los rebeldes hicieron estallar un autobús este mes en el estado de Chhattisgarh causando la muerte de 35 personas, casi un mes después de que 76 policías fallecieran en otro ataque.

El primer ministro indio, Manmohan Singh, ha descrito la insurgencia como el mayor desafío de seguridad interna del país.

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