Pekín.- El "Diálogo estratégico y económico" entre China y Estados Unidos concluyó de forma positiva, si bien no sustancial, con Washington evocando progresos en temas económicos y Pekín aceptando "colaborar" en la crisis coreana.

El maratón de entrevistas organizado en Pekín permitió "progresos en varios objetivos claves, como el área de comercio e inversiones", afirmó el Tesoro norteamericano en un comunicado.

Washington saludó "la reducción de obstáculos chinos a las exportaciones norteamericanas" y el hecho de que China se haya dicho dispuesta a enmendar un proyecto tendiente a favorecer la "innovación nacional" en la atribución de mercados públicos en ciertos sectores de la alta tecnología.

En cambio, Pekín se mantuvo inflexible sobre el principal contencioso económico entre las dos grandes potencias: la evolución de su mecanismo cambiario.

El lunes, el presidente chino Hu Jintao reiteró la voluntad de Pekín de continuar a su ritmo la reforma de su tasa de cambio, sin fijar agenda.

El tema molesta profundamente a Washington que considera que el yuan está subevaluado en detrimento de la competitividad de la economía estadounidense.

Presente tema de las dos coreas

En la parte diplomática, Pekín hizo concesiones de forma a Washington al subrayar que China "está dispuesta a trabajar con Estados Unidos y otras partes", para calmar las tensiones en la península coreana, tras el naufragio de un buque surcoreano atribuido a Corea del Norte.

La situación entre las dos Coreas es cada vez más tensa con declaraciones belicosas.

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, es aguardada el miércoles en Seúl, última etapa de su gira de una semana en Asia.

Clinton también indicó el martes que Washington iba a "trabajar con la comunidad internacional y sus colegas chinos para preparar una respuesta eficaz y apropiada".

La delegación norteamericana había multiplicado las entrevistas desde el domingo por la noche para intentar convencer a China de condenar a Corea del Norte.

Pero Pekín, principal aliado del régimen de Pyongyang, no precisó en qué medida quería contribuir a la solución de la crisis.