Ciudad de México. La influencia de China en el mundo se encuentra en plena escalada. Latinoamérica no es la excepción y, en ocasiones, lo hace a través de “sobornos”. Lo comenta la Embajada de Estados Unidos en México.

El Economista quiso conocer las impresiones de la legación estadounidense sobre uno de los desfiles militares más imponentes que se recuerde.

El pasado 1 de octubre, el gobierno del presidente de China, Xi Jinping, reveló al mundo sus nuevos armamentos nucleares, y lo hizo a través de un desfile militar el día del aniversario 70 de la fundación del país sobre la icónica plaza de Tiananmen.

Ese día, 40% del armamento que desfiló lo hizo por primera ocasión, e incluyó nuevos vehículos aéreos no tripulados y sistemas de misiles de última generación.

Ante lo que pareció ser un mensaje de fuerza a sus rivales geoestratégicos por parte de China, El Economista consultó a la Embajada de Estados Unidos para conocer su reacción ante tal escenario. “Buscamos una relación constructiva y orientada en los resultados con China, pero protegeremos a nuestros aliados, socios e intereses, y les ayudaremos a negociar desde una posición de fortaleza”, informó la Embajada estadounidense a El Economista.

La representación diplomática en nuestro país sostuvo que los competidores estratégicos como China están recurriendo a la venta de armas y la asistencia de seguridad como herramientas clave para construir su propia influencia en Latinoamérica. “Mediante una combinación de tecnología más económica, como sistemas aéreos no tripulados, mecanismos de financiación predatorios y, a veces, sobornos, China está utilizando transferencias de armas como un medio para abrirse paso, con el fin de ejercer influencia y reunir inteligencia”.

China socava la estabilidad

El presidente chino lanzó grandes reformas en este sector desde el 2015, con el objetivo de modernizar las fuerzas armadas. Asimismo, China incrementó este año el gasto militar en 7.5%, hasta 177,600 millones de dólares, según el proyecto de presupuesto, con lo que el gigante asiático se ubica en el segundo lugar del mundo en gasto militar, sólo por detrás de Estados Unidos.

“La renuencia de Beijing a participar de manera significativa en el control de armas y la reducción de riesgos socava la estabilidad regional en la que confía Estados Unidos y nuestros aliados, al igual que la comunidad internacional en general”, concluyó la representación diplomática estadounidense en México.

Ante el nuevo papel de China, la Embajada de Estados Unidos en México aseguró que el gobierno estadounidense mantiene su compromiso en promover la seguridad, el desarrollo económico y la prosperidad y la gobernanza democrática en todo el hemisferio occidental.

También consideró que, en el ámbito nuclear, Beijing probablemente duplicará al menos el tamaño de su arsenal nuclear en la próxima década.

Son momentos definitorios para los próximos 50 años, en que el mundo se reacomoda bajo un orden multipolar.