En la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el país de las barras y las estrellas ha dado más golpes hasta ahora. El arma que ha escogido su presidente, el republicano Donald Trump, es quizá una de las únicas con las que cuenta: la imposición de aranceles.

 Las tarifas sobre productos del gigante asiático han golpeado su economía, debido al gran volumen de exportaciones chinas a Estados Unidos. China ha reportado una desaceleración en sus registros económicos, especialmente en el sector manufacturero.

Sector manufacturero

Jorge S. Soto, maestro en Finanzas por la Universidad del Valle de México, aseguró que es precisamente ese sector el que despierta en Donald Trump el sentimiento de rivalidad.

“Los costos de producción en China son muy bajos y a esto él lo llama competencia desleal. La guerra comercial es un conflicto por el control de las manufacturas. Los aranceles de Estados Unidos dificultan que las empresas que producen en China aprovechen los bajos costos”, dijo.

Pero Donald Trump puede llevar en el pecado la penitencia. Varias empresas de Estados Unidos, algunas tan emblemáticas e importantes como Nike y Converse, fabrican sus productos en China. El 22 de mayo, 170 empresas de calzado escribieron una carta al presidente estadounidense en la que expresaron su sentimiento de preocupación.

Vender los bonos de EU

Con un total de 1,100 millones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense, China es el tenedor mayoritario de su deuda. La venta masiva de los papeles de deuda de Estados Unidos podría golpear fuertemente su economía, pero de acuerdo con S. Soto, es poco probable que esto suceda.

“El año pasado ya se había hablado de esa posibilidad, pero es prácticamente improbable debido a que el dinero que mueva China tendría que ir a otra inversión tan segura como la deuda de Estados Unidos. Por otra parte, un golpe de esta magnitud podría impactar en las divisas y perjudicar al yuan de rebote”, explicó.

Devaluar el yuan

La devaluación intencional del yuan podría ser un apoyo para que el país asiático amortigüe los constantes golpes arancelarios. Recientemente Estados Unidos advirtió a China sobre las consecuencias de esta práctica y amenazó con imponer más tarifas a sus productos si se descubre que incurre en la manipulación de su divisa. No obstante, se trata de un arma de dos filos que también puede afectar sus intereses.

Presionar a tecnológicas de EU

Estados Unidos amenazó con dejar de proveer tecnología al gigante chino Huawei, pero su rival comercial puede hacer lo propio. El periódico oficial del Partido Comunista chino, que gobierna el país, lanzó una advertencia a Estados Unidos en la que dejó ver la posibilidad de utilizar las llamadas tierras raras como represalia.

Las tierras raras son un conjunto de 17 elementos químicos escasos y que se usan para fabricar productos tecnológicos como teléfonos móviles, cámaras, televisores e incluso misiles. Son abastecidas en 95% por China, que puede encontrar en ellas un arma para la guerra comercial.

Por otra parte, China podría dar un fuerte golpe a Estados Unidos si decide atacar a una de sus empresas más importantes: Apple. Los temores sobre esta acción comenzaron a ser más difundidos entre los inversionistas luego de que Donald Trump colocó a Huawei en la lista negra de empresas de Estados Unidos.

Analistas estiman que si China decide prohibir en su país la venta del iPhone, producto principal de Apple, las ganancias de la empresa podrían caer poco más de 25% en 2020. S. Soto dijo que las sanciones de China a la tecnológica de la manzana son viables y en estos días será importante revisar la postura de China. 

Soja, cartucho quemado

Finalmente, China ya demostró que también responderá en el terreno comercial. Anunció que podrá freno a sus compras de soja proveniente de Estados Unidos. La noticia ocasionó un desplome en los futuros de la soja a un mínimo de 10 años, mientras que Donald Trump tuvo que destinar una ayuda de 16 millones de dólares para los agricultores perjudicados.

De acuerdo con agencias de noticias, que citaron a diarios locales, productores de soja se dijeron preocupados a pesar de haber recibido el apoyo. Temen que China, el mayor comprador de soja a nivel mundial, opte por otros comprar a otros productores como Brasil.

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