Reynosa. Era la fecha límite para que los periodistas de la redacción de El Mañana presentaran sus historias, cuando de pronto un empleado de un cártel local llama a la redacción con una demanda de su jefe. La persona que llamó era un periodista de otro diario, conocido en Reynosa, Tamaulipas, como un enlace o link con cártel.

La orden era: publicar un artículo negando que el alcalde de Matamoros había pagado al cártel local los 2 millones de pesos al mes en cuotas de protección, como un artículo de primera plana de El Mañana había alegado un día antes.

Ellos quieren que digamos que no es culpable , dijo el editor que tomó la llamada a sus colegas.

Los enlaces o links son parte de un sistema profundamente institucionalizado de censura, impuesto por los cárteles a los medios de comunicación en los estados del norte de México colindantes con la frontera de Texas. Cómo funciona es un secreto a voces en las redacciones de Reynosa, pero no entre los lectores. No se dan cuenta de las decisiones de vida y muerte que hacen los editores todos los días para no enojar a los diferentes líderes de los cárteles locales, de los cuales cada uno tiene su propia filosofía sobre los medios.

Someterse a las demandas del cártel es la única manera de sobrevivir, dijo Hildebrando Brando Deandar Ayala. Con 39 años, es jefe de redacción de El Mañana, uno de los periódicos más antiguos y grandes de la región, con una tirada de impresión de 30,000 ejemplares. Lo haces o te mueres, y nadie quiere morir , dijo. La autocensura es nuestro escudo .

Los lectores nos odian a veces , dijo Deandar. Pero ellos no conocen los riesgos reales por los que atravesamos .

México ha sido durante mucho tiempo un lugar mortal para los periodistas. Al menos 88 periodistas han sido asesinados en las últimas dos décadas, según Artículo 19, un grupo de defensa internacional que promueve la libertad de prensa.

Los riesgos han sido especialmente altos para El Mañana porque su área de circulación está limitada al oeste cerca del lugar de nacimiento del cártel de los Zetas, en Nuevo Laredo, y al este con la base de operaciones del Cártel del Golfo, en Matamoros.

En febrero, la última vez que El Mañana desafió las normas de censura de un cártel, un editor fue arrastrado hacia afuera de su oficina en Matamoros, introducido en una camioneta y golpeado mientras sus secuestradores daban la vuelta, amenazándolo de muerte.

¡La próxima vez, te voy a matar! , gritó alguien antes de sacarlo del vehículo.

Cuatro periodistas de El Mañana han sido asesinados en los últimos 10 años. Otros han sobrevivido a intentos de asesinato, secuestros y ataques con granadas y ametralladoras en sus oficinas. A Deandar le han disparado, secuestrado e incendiado su casa, dijo.

Los peores ataques comenzaron en el 2004, cuando un editor de Nuevo Laredo fue asesinado a puñaladas. Dos años más tarde, hombres armados irrumpieron en las oficinas, detonaron una granada y dispararon, dejando a un empleado paralizado.

Después, los vidrios a prueba de balas y las claves de seguridad electrónicas se instalaron en sus tres oficinas, donde las persianas siempre están cerradas.

En marzo del 2010, cuando el Cártel del Golfo derrotó a los Zetas por el control de Reynosa, los del Golfo se vengaron con tres reporteros de El Mañana, a quien los Zetas habían obligado a ver una de sus ejecuciones en masa.

El cártel llamó a los tres periodistas de El Mañana y les dijo: Vienes o te recojo , recordó un editor que estaba ahí en ese momento.

Se rindieron al cártel y nunca se supo de ellos. Sus posibles asesinatos no fueron reportados por El Mañana, los editores dijeron que eso fue lo que exigió el líder del Golfo. El enlace pasó el recado de que los asesinatos eran un mensaje para los Zetas, no una táctica de narcotráfico destinada contra el periódico.

ISIS de América del Norte

Las tácticas de los cárteles se parecen en su mayoría a las que asocian los estadounidenses con al-Qaeda y el Estado Islámico. La imagen de múltiples cadáveres y cuerpos colgando de puentes decapitados son una ocurrencia regular. Cientos de jóvenes han desaparecido. Las fosas comunes son usuales.

La comparación con los grupos terroristas frustra a los periodistas de Reynosa, que miran la cobertura internacional sobre la violencia sin fin en Oriente Medio, pero saben que el terrorismo al otro lado de la frontera con EU es ignorado en gran medida por los medios estadounidenses.

La tasa de asesinatos en México del 2014 fue de 13 por cada 100,000 habitantes, dos veces superior a Afganistán.

Tenemos una guerra aquí, y estamos haciendo periodismo de guerra , dijo Ildefonso Poncho Ortiz, periodista que narra profundamente lo sucedido con los cárteles en el Breitbart News Network, uno de los únicos medios estadounidenses que rastrean la violencia de los cárteles.

Los tres grandes diarios estadounidenses cercanos -El Nuevo Heraldo, el Monitor en McAllen, Texas, y el Laredo Morning Times- prohíben a sus reporteros reportar sobre los cárteles porque es demasiado peligroso, de acuerdo con los editores de los periódicos.

Mientras tanto la corrupción generalizada incita a la violencia, las fuerzas de la policía local se han disuelto y remplazado por el Ejército y la Policía Federal en el estado de Tamaulipas.