Barcelona. A un año del referéndum de autodeterminación ilegal, el movimiento independentista catalán mostró su división este lunes al conmemorar el aniversario en una jornada marcada por los cortes de carretera y líneas ferroviarias por parte de los más radicales.

“Estamos algo decepcionados porque el pueblo empuja todo lo que puede e incluso más y ellos (los políticos) no responden”, se quejó Francesc Serra, un jardinero de 43 años, en una multitudinaria manifestación en Barcelona la tarde del lunes.

Unas 180,000 personas, según la policía municipal, participaron en esta marcha convocada por asociaciones independentistas que reclaman la instauración de la república prometida y a la que asistió el presidente regional Quim Torra, fuertemente abucheado por los asistentes.

“Abandonad la sumisión al Estado español (...) o dimitid”, le lanzó una mujer desde el escenario, mientras la multitud le gritaba “el pueblo manda, gobierno desobedece”.

Gritos similares se escucharon en las protestas matutinas de los llamados Comités de Defensa de la República: “Torra dimisión”, “tu presidencia se ha acabado”, gritaban entre banderas secesionistas y botes de humo amarillo.

“Recuerdo el 1 de octubre con pena, dolor y orgullo por lo que conseguimos, pero también desilusionada porque no han cumplido con lo que nos prometieron”, dijo Ana Sarabia, de 48 años.

Tensión en el Parlamento

Un grupo de manifestantes se concentró alrededor del Parlament al acabar los discursos de la manifestación hacia las 22 horas.

La presión de los manifestantes obligó al cordón policial a ir retrocediendo, hasta que parte de los policías autonómicos se vió obligada a recluirse en el edificio para protegerlo desde dentro.

Otro grupo de manifestantes se concentró ante la Jefatura Superior de la Policía Nacional, en la Via Laietana, contra la que lanzaron objetos.

Los Mossos d’Esquadra tuvieron que realizar varias cargas para dispersar a esos centenares de personas.