El canciller de Brasil, José Serra, uno de los hombres fuertes del presidente Michel Temer, presentó su renuncia en una carta en la que argumentó problemas de salud .

Lo hago con tristeza, pero en razón de problemas de salud que son de conocimiento de Su Excelencia, los cuales me impiden mantener el ritmo de viajes internacionales inherentes a la función de canciller , señaló Serra.

En la carta, Serra, quien fue candidato presidencial en el 2002 y 2010, y ejerció la alcaldía de Sao Paulo y el gobierno del estado del mismo nombre, dijo que los médicos estimaron un tiempo de recuperación de cuatro meses, al parecer por problemas en la espalda.

Serra era uno de los ministros del gobierno de Temer sospechoso de beneficiarse de la trama de corrupción revelada por la Operación Lava Jato, que desde el 2014 investiga a decenas de políticos, funcionarios de la estatal Petrobras y hombres de negocios por el pago de sobornos.

En la confesión de uno de los funcionarios de la constructora Odebrecht, que está en el centro del escándalo, el nombre de Serra fue citado como receptor de una "propina" de 23 millones de reales (7.5 millones de dólares), que habría sido abonada en una cuenta de Suiza para su campaña electoral de 2010.

El presidente brasileño dijo la semana pasada que apartaría del cargo temporalmente a cualquiera de sus ministros que fuera formalmente investigado por corrupción, y lo destituiría si era imputado.

Con su llegada al ministerio de Exteriores en mayo de 2016, Serra dio un giro de timón a la cancillería brasileña, que recuperó peso en negociaciones de carácter comercial internacional, así como en cuestiones polémicas, como la situación de los derechos humanos en Venezuela.

Con la dimisión de Serra, Temer tiene vacantes dos carteras de gran peso: Relaciones Exteriores y Justicia.