París.- La segunda vuelta de la elección presidencial francesa -que disputarán el domingo el presidente Nicolas Sarkozy y el socialista Franóois Hollande- acaparó este martes el Día de los Trabajadores con tres manifestaciones, en una de las cuales la ultraderechista Marine Le Pen anunció que votará en blanco.

A raíz de la polémica decisión de Sarkozy de convocar una manifestación de sus partidarios para celebrar el "verdadero trabajo" al mismo tiempo que el tradicional desfile sindical, hubo tres movilizaciones paralelas en París, dando al 1 de mayo un cariz de demostración de fuerza.

En una de ellas, organizada desde hace años en esta fecha por el partido de extrema derecha Frente Nacional (FN) en honor de Juana de Arco, su líder Marine Le Pen anunció que votará en blanco en la segunda vuelta electoral y dio cita a sus partidarios en las legislativas de junio, "la tercera vuelta".

"No otorgaré mi confianza ni mandato a esos dos candidatos", "el domingo votaré en blanco", dijo.

Pese a una argumentación en favor del voto en blanco durante todo su discurso, Le Pen no dio explícitamente una consigna de voto: "Cada cual hará su elección. Yo haré la mía. Sois ciudadanos libres y votaréis según vuestra conciencia, libremente", afirmó.

Sarkozy, que no escatimó durante la campaña ataques a los sindicatos, en particular a la central CGT, que llamó a votar contra él, reiteró sus críticas el lunes a cusando a sus dirigentes de haber "traicionado la causa del sindicalismo".

Los dirigentes sindicales "que llaman a votar por un candidato (...) traicionan la causa del sindicalismo", dijo.

"Hollande desfilará detrás de las banderas rojas de la CGT, yo hablaré ante un bosque de banderas tricolores", afirmó, pese a que su rival anunció que no participará en ningún desfile sindical.

Hollande asistió el martes en Nevers (Borgoña) a una ceremonia en memoria del ex primer ministro Pierre Bérégovoy, que se suicidó el 1 de mayo de 1993.

"La fiesta del trabajo es la fiesta de los sindicalistas y yo no puedo aceptar que pueda haber en Francia una batalla contra el sindicalismo el 1 de mayo", declaró Hollande tras la ceremonia.

El candidato socialista había declarado antes que consideraba que los "políticos no tienen que intervenir" en la fiesta de los trabajadores y lamentó que "Sarkozy la utilice como instrumento de conflicto".

La manifestación sindical estaba convocada por las confederaciones CGT, DFDT, UNSA, Solidarios y FSU. Cerca de 300 desfiles están previstos en todo el país con las consignas de defensa del empleo, del poder adquisitivo y de lucha contra "la xenofobia y el racismo".

La CGT llamó la semana pasada a votar contra Sarkozy, estimando que ante "su balance y sus proyectos, su reelección abriría una nueva secuencia de graves retrocesos sociales".

El martes, su secretario general, Bernard Thibault, anunció que votará por Hollande, recordando que su sindicato llamó a "derrotar" a Sarkozy.

En una entrevista publicada el lunes por el diario Liberation, el líder de otra central sindical, la CFDT, Franóois Chéreque, que no dio consigna de voto para la presidencial, estimó que el discurso de Sarkozy sobre el "verdadero trabajo" es "insoportable" y "fuente de inquietud para la democracia" francesa.

Jean-Luc Mélenchon, dirigente del Frente de Izquierda, exhortó a salir "todos a la calle". "Puesto que Sarkozy ha decidido dar la castaña a los sindicatos, nos encontrará en su camino", dijo.

Desaventajado en los sondeos, Sarkozy lanzó la inédita iniciativa de convocar una manifestación prácticamente a la misma hora que los sindicatos en otro lugar de París.

El discurso de campaña del presidente se derechiza cada vez más con el objetivo de atraer al electorado del Frente Nacional. Su afirmación sobre el "verdadero trabajo" indignó a los sindicatos y la izquierda.

Ante la polémica, que alcanzó incluso su propio campo, Sarkozy se corrigió, reconociendo luego que "verdadero trabajo" no fue una expresión "afortunada" y que quiso decir "verdadera fiesta del trabajo".

RDS