La 25 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, conocida como COP25 o Cumbre del Clima, sentó las bases este domingo 15 de diciembre para que los países presenten compromisos de reducción de emisiones más ambiciosos en 2020.

La reunión más larga en 25 años tras largas negociaciones debatió esta mañana varios documentos en el plenario después de que la Presidencia chilena pidiera ayuda a la ministra española para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, para desatascar las negociaciones en las últimas horas.

Esta Cumbre del Clima, realizada en Madrid, España, superó en duración a la celebrada en Durban (Sudáfrica) en 2011, que hasta ahora era la más larga y se prolongó 36 horas más de lo previsto.

El plenario aprobó la decisión 'Chile Madrid Tiempo para Actuar', que condensa en 35 puntos las negociaciones mantenidas el recinto ferial de Ifema mientras sobrevolaba la incertidumbre sobre el resultado final de la Cumbre debido a las posiciones enquistadas de países en los objetivos principales de la COP25.

Objeciones de Brasil

Brasil puso objeciones a que en el documento figuraran dos párrafos relativos a los océanos, lo que fue rechazado por Argentina, Australia, Belice, Bután, Canadá, Costa Rica, Egipto (en nombre de los países africanos), España, Indonesia, Islas Marshall, Malasia, Noruega, Nueva Zelanda, Rusia, Suiza, Tuvalu y la Unión Europea. Finalmente, el representante brasileño cedió y el texto se aprobó.

En el documento, los países admiten los esfuerzos y preocupaciones de "la juventud y los pueblos indígenas al pedir una acción climática global urgente y ambiciosa", y reconocen el "multilateralismo" para abordar el cambio climático y sus impactos, en un momento en que Estados Unidos ha iniciado el proceso de salida del Acuerdo de París, que entrará en vigor en 2020.

Las 196 partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc) observan con "preocupación" el estado del sistema climático mundial y señalan que combatir el calentamiento global es más efectivo atendiendo a la "mejor ciencia disponible".

Además, ven con "grave preocupación" la necesidad de abordar la brecha entre las emisiones de gases de efecto invernadero expulsadas a la atmósfera y lo que los países pretenden hacer en este sentido para evitar que el planeta se caliente menos de 2ºC respecto a la era preindustrial, o a ser posible que el aumento se quede en 1.5ºC.

Por ello, urgen a "una mayor ambición" y recuerdan a los países desarrollados que deben movilizar 100,000 millones de dólares anuales desde 2020 para ayudar a los países en desarrollo, que afrontan "continuos desafíos" para tener apoyo financiero, tecnológico y de capacidad para afrontar el cambio climático.

Los países integran pérdida de biodiversidad con cambio climático y abogan por una "transición justa" y la creación de "trabajos de calidad" en los sectores afectados en el cambio hacia una economía menos contaminante. Y las alusiones a los océanos quedan más diluidas de lo que inicialmente pretendía la Presidencia de la COP25.

Por otro lado, el plenario de la COP25 dio luz verde a varios textos negociados por Ribera. Uno de ellos alienta a los países a que en 2020 presenten planes climáticos con la mayor ambición posible, teniendo en cuenta las "responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas", esto es, que los países tradicionalmente contaminantes deben hacer más esfuerzos.

Otro texto recuerda a los países desarrollados que movilicen 100,000 millones anuales desde 2020 para ayudar a los países en desarrollo a combatir los efectos del cambio climático. Y el tercero trata sobre la revisión del Mecanismo Internacional de Varsovia de Pérdidas y Daños, que se pospone a la Cumbre del Clima que el 2020 se celebrará en Glasgow (Reino Unido).